Capsulas de Carreño

Esas historias.. La de Luka vale la pena leerla.

*Suficiente ilustración con el tema de Argentina campeona del Mundial y la celebración a rabiar en Buenos Aires y alrededores. En el camino quedan otras historias de por si interesantes que el material que comparte el abogado e hincha de Nacional, Guillermo Carmona.

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GRACIAS LUKA

Para alguien que a los seis años tuvo que ver cómo ejecutaban a su abuelo, la vida debió haber sido dura. Y lo fue. Viviendo en hoteles de acogida, siendo refugiado de guerra y con el recuerdo de la muerte grabado en el alma, la vida de Luka parecía destinada al anonimato. Pero no lo fue.

El dueño de uno de esos hoteles lo vio jugando a la pelota en el estacionamiento y le dijo a los padres que había genuino talento. Su padre, un técnico que arreglaba autos de guerra, se entregó por él. Su madre, una costurera, se parchó los dedos por él. Y él aprendió con el ejemplo.

A los 16 fichó con el Dinamo de Zagreb y lo mandaron a préstamo a Bosnia-Herzegovina. Fue el mejor de la liga. Después lo enviaron a préstamo a otro equipo croata y fue subcampeón. Finalmente, en su tercera temporada como futbolista, fue campeón con el Dínamo. Ahí el ascenso fue meteórico.

Cuatro años en el Tottenham y el fichaje en el Real Madrid, que lo catapultó al estrellato. Fue campeón de lo que quiso y cuando quiso. Fue capitán de su selección, lideró a su joven país a la final de un mundial y fue elegido el mejor jugador del mundo.

Personificó la bandera de Croacia y representó los valores del esfuerzo, el trabajo y la humildad. Fue el orgullo de sus padres y de su abuelo, y en una entrevista declaró que el lugar donde era más feliz era en la cancha. Y se notó.

Perdió la semifinal contra Argentina y tendrá su último partido mundialero en la siempre ingrata definición por el tercer lugar. Pero pase lo que pase, su legado ya está escrito y su trabajo ya está hecho. Aún le queda la Liga de las Naciones y seguirá quemando aceite, del bueno y talentoso, en el Real Madrid.

Quien sabe como terminará su carrera. Pero lo indiscutible es que Luka Modric tenía todo para vivir una vida anónima con el recuerdo gris de la muerte, y a punta de fútbol, humildad y talento regaló una vida que dejará el colorido recuerdo de un niño que creció en la guerra y se convirtió en el mejor jugador del mundo.

Y eso tiene que contarse.
Gracias Luka. Gracias eternas por escribir una vida que no se trazó para ti.

#Puntete..

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