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Por Luis David Obando.
Columnista Cápsulas.
* El cansancio extremo se deja sentir con el día a día del fútbol colombiano. ¿Hasta cuándo?
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… De soportar una Liga con 20 equipos a la que, por cuestiones de calidad deportiva, le sobran por lo menos cuatro.
… De los socios Dimayotr “Tipo A” que cobran derechos de televisión como si estuvieran en la Liga y se fueron a vegetar, por lucrativo negocio, al Torneo de segunda.
… De que la segunda división tampoco tenga mucho para aportar competitivamente, al no existir un campeonato C, con ascenso y descenso.
… De la profunda miopía de los directivos (mercaderes) del fútbol colombiano, que día a día matan su gallinita de los huevos de oro con decisiones autodestructivas del espectáculo y el negocio. Un solo botón de muestra entre muchos: el absurdo modelo de reparto de los derechos de televisión entre los clubes.
… De que la Dimayor adopte medidas que no se han de cumplir de manera estricta, como que únicamente los capitanes puedan hablar con el árbitro, el tiempo de posesión del balón del arquero, y un largo etcétera.
… Del muy amañado manejo del arbitraje colombiano, en el cual no priman criterios de calidad sino de amiguismos según normas internas invisibles para el público; conocidas hace tiempo, pero siempre alcahueteadas (y pagadas) por el sistema de la Federación y la Dimayor.
… Del teatro de pacotilla que ofrecen los jugadores de todos los equipos apenas sienten un leve roce de aire en cualquier parte de su cuerpo, haciendo creer que prácticamente los mataron, y así buscar faltas y tarjetas que faciliten su resultado. ¿Qué tal si se dedicaran más bien a jugar?
… De los jugadores que le piden (¡exigen!) al referí tarjetas a su adversario, o que dibujan el cuadradito solicitando revisión del VAR. ¿Ningún árbitro recuerda que esas son conductas punibles?
… De los combates de lucha libre en los tiros de esquina, sin que ningún árbitro se amarre los pantalones y pite los penaltis que así a menudo se producen. ¿Que se cobrarían diez o doce penales por partido? Pues que se cobren, pero que se cumpla el reglamento. Tal vez así se erradique la mañita.
… De la criminalidad impune de los muy mal llamados barristas. Hace tiempo se dejó que los desadaptados se tomaran y hasta lucraran de lo que otrora fuera un programa familiar al estadio.
… De los narradores y analistas de TV que desconocen palmariamente el reglamento, ofreciendo lamentables comentarios sobre la ya muerta y enterrada “intencionalidad” en las faltas y manos. Ni qué decir de la línea del balón para la configuración del fuera de lugar.
… De que el antiguo formato de La Polémica se haya copiado de la manera más borrosa, amañada y aberrante en los programas futboleros del mediodía en la radio colombiana; incluso en la misma cadena que originó lo que ahora es plantilla, solo que entre dos “polemistas”.
ENTRETIEMPO. También estábamos mamados (¡perdón: hartos!) de que todo y cualquier técnico le diera una repasada táctica de padre y señor mío a Javier Gandolfi. De ese capítulo acabamos de descansar, a la espera de que no se repita con un reparto diferente, como ya es costumbre.