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Falleció el periodista Fabio Rincón Tamayo.

*Vía Óscar Domínguez Giraldo, Cápsulas conoció el fallecimiento este martes del periodista Fabio Rincón Tamayo.

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Óscar Domínguez junto a Fabio Rincón (q.e.p.d.) y su hermano Héctor Rincón

LA NOTICIA

Buenos días, mi querido Óscar. A las 5:15 am (de hoy, martes 16) murió mi papá. Por una infección urinaria. Lo remitieron de Villeta (donde vivía) a Facatativá, excelente hospital lleno de calidad humana. Todos los días oraba desde las 3:00 am. Amaba la alabanza y hacía su santo rosario. Su conversión le alimentó el alma. Todo lo ponía en manos de Dios. Me impresionaba su lucidez. CLARA (hija).

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Farita, su seudónimo, falleció a los 88 años cumplidos en marzo pasado. Sus exequias se realizarán mañana. Cuando cumplió 80 años, su familia le organizó tremendo rumbón en el oriente antioqueño. Me pegué, claro. Fuimos compañeros de bohemia y de oficio. Amé a su primera mujer, Katica, y a sus tres hijas. Retomo la columna que escribí entonces.  Mi sentido pésame para su familia y amigos que los tuvo como las arenas del mar. Descansa en paz, Farita. Puedes dar un parte de misión cumplida. 
Odg.

Ochenta a ritmo de tango, odg
Columna desvertebrada, El Colombiano, jueves 15/2018

Fabio Rincón, modelo 38 largo, es del tiempo en que los muchachos “no usaban gomina”. Cuando entró en circulación, el cine, una de sus grandes encarretes, era en blanco y negro. El balón, otra de sus grandes pasiones que alimentó leyendo el desaparecido El Gráfico, su universidad deportiva, era redondo. Las porterías eran cuadradas.

Tenía tres años cuando Gardel dijo ”adiós, muchachos” en el Olaya Herrera. No es de los giles que cañan diciendo que tienen un pedazo del avión accidentado, pero en tangos es un hacha.

Su entorno familiar le celebró en El Retiro, Antioquia, sus primeros ochenta con aire de tango. La ocasión le permitió reencontrarse con su dispersa parentela.  Los siete hijos de su mentor periodístico, don Hernando y doña Luciela Tamayo, integran una variopinta ONU paisa de talentos y talantes.

Sus colegas y amigos, presentes y virtuales, le dimos gracias por habernos compartido sus conocimientos.  Su primo Fruko, sin sus tesos, vino, vio, habló, felicitó. No tocó.

“No es para tanto, mucho ditirambo”, se quejó el homenajeado Farita, pacífico vaso de agua en mano, sacudiéndose el polvo de tantos adjetivos que lo abrumaban.

Se ganó las charreteras en La República, RCN, Vea Deportes, Diario del Caribe, El Correo, El Espacio, revista Vea, los noticieros de Alberto Acosta…Lo hizo bien en la llanura, como reportero, y en las alturas, como mandacallar.

En su página de Facebook trina verdades como nocauts porque no vino a durar. Eligió vivir beligerantemente.

Su amigo y colega en Noticolor, (Lambicolor en la semántica de Lucas Caballero, Klim) el pastor Darío Silva-Silva, le mandó una trinidad profana de felicitaciones, bendiciones y oraciones. Molían turbayismo después de opíparos y demorados almuerzos en El Gran Vatel.

Opinar ha sido otra de sus flaquezas. Hoy lo hace en las filas del uribismo. ¡Ay del que se meta con su amigo y candidato Iván Duque!

Durante la fiesta de los ochenta, o “juntancia” como la llamó el combativo y polémico aplastateclas, los catanos, rodeados de lúcidas audacias juveniles, aprovechamos para leernos las arrugas y desatrasarnos de nostalgias.

Si la condición de octogenario espanta, Fabio la vive con la misma lucidez y vigor que tenía en 1957, cuando a los ¡19 años! entrevistaba personajes como Laureano Gómez y Guillermo León Valencia.

Es de los que agacha y se le cae un libro. El último es “Medellín dorado”, con prólogo de Belisario Betancur.

“Ahora ya camina lento”, como en la canción de Piero, pero del ombligo para arriba anda con todas las luces encendidas. Madruga a darse en la jeta con el que diga pago a través del computador en su refugio de Villeta, Cundinamarca.

Allí escribe “El periódico ayer y hoy” en el que comparte faenas con su maja huilense Leonor Mosquera Lara.

Es una de las integrantes del harén encargado de colarle el aire. También lo miman sus hijas Carmen, Norma, Milena y Marcela. Y Katty, su primera esposa barranquillera, desde ”más allá del sol”. Que sean hartos años más, Francisco Fabio.

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