
* Va quedando claro que las charreteras sí cuentan a la hora de comandar el banco.
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Por Luis David Obando. //
Columnista Cápsulas. //

¿Para qué le sirvió al Atlético Nacional una tenencia del balón superior al 70%, si cayó hundido 1-3 ante su rival de siempre, Millonarios? Para nada, salvo para desnudar sin rubores sus falencias: un medio campo solvente pero improductivo adelante, y una defensa regalada, arquero incluido.
La goleada se la empacó enterita el DT Bustos al local Diego Arias. Experiencia, estrategia y evidente liderazgo. En las tomas televisivas de los tiempos de hidratación guiaba, aconsejaba sobre el manejo del partido. Su colega verdolaga se deshacía en instrucciones tácticas, entre repetidos llamados a que le escucharan.
Veteranía vs primeros pasos en el banco: he ahí la diferencia. Porque, hombre por hombre, la nómina de Nacional sin duda marca muchos puntos por arriba de su rival bogotano; pero en la perspectiva de juego nada valieron los nombres, cuando los goles fueron de la inteligencia fuera y dentro del campo.
El primero de Contreras parecía de otro partido, desde mitad del campo (Cardona no tiene ese monopolio), cuando el ímpetu verde hacía parecer pan comido el triunfo. Pero no era de otro sino precisamente de ese juego: un planteamiento de 5 – 4 atrás muy ordenado y eficiente en frenar el avance verde, y nutrir adelante con larga precisión para que el argentino o Leo Castro remataran sin piedad, pero sí con mucha eficacia. El palo salvó al local de otro doblete en la noche, como si se pudiera ser más lapidario.
Por cierto, en la foto de dos goles aparecen Tesillo y Ospina. El defensor perdió el duelo frente a Contreras para que este, sin nadie que le estorbara (todo el equipo estaba al ataque, sin resguardo), le diera a David la ducha más helada de su vida. Y en el tercero una mala entrega de Tesillo en tres cuartos de cancha dio lugar al rechazo de Mosquera – asistencia a Contreras, quien sentenció con vertical-adentro mientras Ospina miraba atento el destino del balón.
Para rematar el repaso, vimos otra vez en Nacional esa aparente tendencia de Arias a pensar que llenando el campo de arietes solucionará en algo la tardanza en el gol. Durante buena parte del segundo tiempo se jugó prácticamente con cinco atacantes netos (más Rengifo, que también anota). De entrada, entre verdes y azules, una congestión de entre 14 y 16 pares de piernas en el cuarto más cercano al golero. Rebotes por doquier, verdes estorbándose y malentendiéndose entre ellos, para el triste espectáculo final: la confianza en el vergonzoso ollazo. Y de contera, frente a un Novoa con el candado bien puesto a su pórtico.
Más allá de la prematura salida de la Sudamericana, lo que va quedando claro es que las charreteras sí cuentan a la hora de dirigir al Atlético Nacional de las grandes aspiraciones de siempre. Por eso en ese camerino ya huele a quemado, y la chamusquina alcanza hasta el escritorio del encopetado Fermani. ¿Qué cercana chispa prenderá del todo esa fogata?
EXTRATIEMPO. Lección de arbitraje del brasileño Wilton Sampaio a sus colegas colombianos. Dejó locos a los simuladores dejándolos retorcerse en el piso mientras continuaba el juego, y todos tuvieron que levantarse pronto (¿milagrosamente?) para no dejar a su equipo en inferioridad. Como que sí se puede…






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