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Imborrables en el recuerdo.. Por Williams Viera – USA.

Osvaldo Zubeldía.

Por Williams Viera, USA.
Columnista Cápsulas.

*Hay nombres que siguen imborrables en la dictadura del recuerdo y pasan de padres a hijos y luego a los nietos hasta que se enquistan en la historia a través de fotografías, de recortes de periódicos o de revistas..

Algún hombre o alguna mujer deja de ser común entre el tumultuoso mar de cabezas humanas que avanzan en las calles hablando de lo divino y lo humano mientras se dirigen al estadio, al trabajo o en el instante que ocupan una mesa, instalada en un rincón de un bar o de un restaurante, y se sientan junto a los amigos y de pronto, una canción llamada, por ejemplo, ‘Por una cabeza’, en la voz de Carlos Gardel, los vuelve nostálgicos.

“La vida no trae repuesto y eso no lo entendió Osvaldo Zubeldía, quien fue técnico de Atlético Nacional. El cigarrillo lo mató, se fumaba cuatro paquetes al día”, dijo uno de los contertulios mientras una de las meseras en ‘El Café Manrique’, en Medellín, soltaba la frase institucional, “Gardel, cada día canta mejor”.

El apellido de Zubeldía, en aquella ocasión, trajo el tema futbolero a la mesa en el instante que uno de los adultos mayores tomaba la famosa bebida del lugar servida en pocillos blancos con rosas pintadas. Entonces, uno de ese grupo de amigos sacó de su billetera varios trozos de diarios y en uno de ellos se leía, “se murió el 17 de enero de 1982 a causa de un infarto. El hecho ocurrió cuando se disponía a sellar un boleto de apuestas hípicas, su otra pasión. En ese momento se encontraba acompañado por su amigo, ‘La Biblia del Ciclismo’, Julio Arrastía Brica”.

Lo que no se contó en aquella crónica de El Colombiano, pero que fue recordada años después en RCN por Arrastía Brica (q.e.p.d.), es que “instantes antes de la muerte de Zubeldía estábamos escuchando las carreras de caballos desde el ‘Hipódromo de Techo’, en Bogotá, con la narración de Alberto Díaz Mateus (q.e.p.d.) con su grito de batalla, ‘paaarrrtieron’ y los comentarios del ‘rey de la fusta’, el argentino Gonzalo Amor, quien llegó a Colombia para cantar tangos y se quedó comentando hípica”.

Zubeldía obtuvo nueve títulos como técnico. Dos de ellos con Atlético Nacional en 1976 y en 1981. En ese lapso le dio la oportunidad, entre otros, a jóvenes valores como Hernán Darío Herrera, Pedro Sarmiento, Víctor Luna, Norberto Peluffo y Gabriel Jaime Gómez que tuvieron, en el arco, a un señor arquero como Raúl Navarro.

“Ustedes deben saber, desde este momento, que se acabaron las siestas al igual que los desayunos de huevos, arroz, arepa y plátano. También los almuerzos prolongados de dos y tres horas. ¡Hay que ir a la cancha a trabajar y lo haremos en la mañana y en la tarde si queremos ser campeones”, les dijo Zubeldía a sus jugadores, en aquel entonces.

Los demás títulos de Zubeldía fueron con Estudiantes de la Plata al obtener un Campeonato  Metropolitano, tres Libertadores, una Intercontinental y una Interamericana mientras que con San Lorenzo celebró un Campeonato Nacional.

Después de la llegada de Zubeldía al fútbol colombiano fueron contratados como técnicos, de esa escuela, Carlos Salvador Bilardo (Deportivo Cali y Selección Colombia); y Eduardo Luján Manera (Cali, Millonarios, Independiente Santa Fe y Cristal Caldas).

En este punto y aparte hay que recordar que Manera falleció, el 17 de agosto del 2000, a los 55 años de edad, víctima de un cáncer de páncreas.

Desde luego que llegaron jugadores de aquel Estudiantes, práctico y efectivo, que mostraba los dientes ante cualquier rival, pero que hacía gala de recursos diferentes para esa época: aprovechaba la pelota parada, el tiro de esquina al segundo palo y el famoso doble cabezazo en el área que siempre terminaba en gol, el achique y la marca hombre a hombre en un momento en el que el juego era principalmente posicional.

Deportivo Independiente Medellín trajo a Carlos Pachamé y Néstor Togneri mientras que Atlético Junior convenció a Juan Ramón ‘La Bruja’ Verón de vestir su camiseta y hasta de dirigirlo, en la final de 1977 luego de la salida de José Varacka, logrando el primer título al imponerse a Santa Fe, 3-1, en Bogotá.

Sin duda que la memoria del corazón, que es la más fiel, permite que aún retumbe en el ambiente aquella entrevista, del 21 de diciembre, con Zubeldía, de los comentaristas Hernán Peláez Restrepo y Wbeimar Muñoz en el programa 6 a 9 AM de Caracol en el momento de hablar del título verdolaga, en el ’81.

“Dejo a Nacional arriba y me voy. No sigo más”, dijo Zubeldía
Entonces, Peláez, sin alterar su voz, le preguntó:
“Osvaldo, ¿usted se va a morir en una cancha de fútbol?”.
“¿Yo? ¡Noooo!, yo me voy a morir en un hipódromo o apostando a los caballos”, respondió con una carcajada.

Y 28 días más tarde, los medios radiales y escritos daban a conocer que ‘El Maestro’, como le decían sus dirigidos, había fallecido de un infarto con un cigarrillo en los labios mientras en el bolsillo de atrás, del lado derecho del pantalón,  tenía ‘La Fija’, una revista especializada en las carreras de caballos que se programaban en el ‘Hipódromo de Techo’.

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