Capsulas de Carreño

In Memoriam … Gabriel Ochoa Uribe (t.c.c.)

Gabriel Ochoa y Julio Cozzi, par de grandes arqueros con Millonarios en la época grande de El Dorado. Foto archivo Tobías Carvajal Crespo.

  • Campeón como jugador y técnico con Millonarios..
  • Con América sus mayores éxitos..

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 Por Tobías Carvajal Crespo.
Columnista Cápsulas – Cali

 

 

Murió Gabriel Ochoa Uribe, a la benemérita edad de algo más de 90 años, que las estimaciones de longevidad consideran como un privilegio especial, pues lo ‘adecuado’ es ir pensando en desocupar el banco técnico de la vida algunos años antes, evitando con ello un ‘tiempo de reposición’ que para muchos es traumático, pero también placentero para otros cuantos.

 

Al lado de figuras como Carlos Álvarez, Julio ‘Chonto’ Gaviria, Efraín ‘Caimán’ Sánchez, Gabriel Mejía Lopera, Samuel Rodríguez y José Escorcia, consolidó la imagen de Colombia como tierra de grandes arqueros. Implantó la costumbre de utilizar siempre gorra en los partidos, hábito que Rodrigo Gaviria del Nacional y el argentino Américo Tissera del Quindío, también imitaron. Fueron los 3 únicos.

 

Después de dejar la hípica como actividad básica de su infancia, de la mano del dirigente Manuel Correa Valencia, su primer equipo en la era profesional -a partir de 1948- fue América, que con el discurrir de los años le deparó sus mayores triunfos. Fue un  jugador de jerarquía al lado de mitológicos como Saulo Flórez, Víctor Brand, Efraín ‘Caraña’ González, Edgar ‘El Maestro’ Mallarino, Dimas Gómez, Faustino Castillo, Rubén Lizalda, ‘Cartago’, y tantos otros inolvidables, al menos para los viejos aficionados.

 

Con Rubén Rocha alternó un año más tarde en el pórtico de Millonarios. El domingo 4 de diciembre de 1949, como titular en toda la II vuelta, disfrutó del placer de titularse campeón por primera vez, luego de superar a Deportivo Cali en 2 partidos extras a los cuales obligó aquel certamen: triunfo en Cali por 1-0 y ratificación en Bogotá por 3-2. Ya era el onceno ‘Embajador’ de Pedernera, Di Stéfano, Rossi -aún no estaba en nómina Julio Cozzi- y por la ‘Amenaza Verde’, Valeriano López, ‘Vides’ Mosquera, Barbadillo y demás constelaciones futboleras de 71 años atrás.

 

En marzo de 1952, fue el primer portero criollo en pisar canchas de Europa, en España, haciendo parte de Millonarios, invitado a las Bodas de Oro del Real Madrid. Triunfo histórico por 4-2, que dio origen a la transferencia de Di Stéfano al cuadro ibérico. Ochoa Uribe, con 22 años, perdió sus documentos en el aeropuerto de Techo y debió viajar 2 días después, en unión de Pedernera y Báez que habían afrontado contratiempos de otra índole. Campeón con Millonarios en 1951, 1952 y 1953, el domingo 10 de abril de 1955 se despidió.

Viajó a Brasil para vincularse profesional y deportivamente a ese país, como estudiante de medicina y jugador de América de Río. Triunfó Millonarios por 3-2 frente a Sport Boys del Perú. Unos cuantos autógrafos, a un grupo de chiquillos, fue el mejor recuerdo que dejó aquella tarde. Reapareció en las huestes azules el domingo 23 de diciembre de 1956, en partido amistoso contra Cerro Porteño del Paraguay. Y como siempre, con su gorra.

 

Luego de dejar el fútbol activo, fue el primer técnico capaz de salir airoso con un equipo criollo, Millonarios, el domingo 13 de diciembre de 1959. Un onceno que todavía tenía vigente en la zaga a su paisano antioqueño, Francisco ‘Cobo’ Zuluaga, el mismo del título de 1949. Doble satisfacción personal y profesional: campeón como jugador en propiedad y una década después como entrenador. Positivo balance a los 30 años y 23 días de haber nacido en Sopetrán. Repitió con Millonarios en 1961, 62, 63 y 72. Con Santa Fe en 1966.

 

Técnico de Colombia en el pre-olímpico de 1959 -rumbo a Roma/60- Copa América de 1963 en Bolivia y Eliminatorias mundialistas 1985 -incluido el repechaje- camino de México/86. En el pre-olímpico se derrotó por primera vez en la historia a Brasil -todas las categorías- por 2-0 y en las eliminatorias -repechaje- brindó al ‘El Pibe’ Valderrama la oportunidad de hacer su estreno en la selección de mayores, sustituyendo a José ‘El Cheché’ Hernández.

 

A partir de 1979 América, que padecía de múltiples dolencias desde mucho tiempo atrás, salvo el sub-título de 1960 a órdenes de Adolfo Pedernera, encontró en Gabriel Ochoa Uribe al médico internista que, metido en las entrañas del equipo, lo auscultó a fondo y supo vacunarlo definitivamente contra la maldición del odontólogo ‘Garabato’, los consoladores pero frustrantes triunfos morales y la endémica mediocridad. Campeón por encima de Santa Fe.

 

La providencial fórmula del éxito la repitieron Ochoa Uribe y América en los certámenes de 1982, 83, 84, 85 y 86 hasta completar una serie penta-campeonil sin antecedentes en el medio futbolero colombiano. Y en 1990, como broche de oro a sus enseñanzas, el sexto título para los ‘Diablos Rojos’. Y todo lo anterior, frente a rivales de gran categoría como Tolima, Junior, Millonarios, Cali -en 2 ocasiones- y Nacional, en su orden.

 

En el plano internacional de la Copa Libertadores, llevó a la otrora ‘Mechita’, a 3 finales históricas y consecutivas (primera y tercera a 3 partidos) donde la suerte jugó papel preponderante. Frente a Peñarol optó por perder con honor, antes que recurrir a mañas que son de muy buen recibo en esta disciplina.

 

Cuando los restos mortales de Gabriel Ochoa Uribe, convertidos en un puñado de cenizas ya descansan en paz tras una lápida, lejos del mundanal ruido que en muchas ocasiones fue un ovacionado premio de admiración a su gestión, comienza su época: Una afición, un fútbol colombiano -ojalá ahora sí honorable- un Millonarios, un Santa Fe y un América, además de la Selección Colombia, recordarán con enorme gratitud que les sirvió bien, a tiempo y con afecto sin límites, como Caballero Hidalgo del Fútbol.

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