
Por Juan Gonzalo Montoya
*Ojalá vaya más gente porque no son muchos los que asisten y este equipo necesita y merece el apoyo de todos los itaguiseños.
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El fin de semana tuve la fortuna de ver los tres partidos que se jugaron en el Valle de Aburra, Leones vs Tuluá, Nacional vs Cúcuta y Envigado vs Medellín, pero solo me voy a detener en el primero que menciono.
Lo primero que hay que reconocer es que el estadio de Ditaires es precioso, de seguro el más bonito de la región aunque no tenga silletería y le falte mejorar el césped, arquitectónicamente es un bello edificio y con una inversión no creo que tan alta se puede dejar de primera categoría.
Vi el partido con el presidente del club y con su familia, todos personas maravillosas y que viven el fútbol con fervor, son queridos por la parroquia que asiste a los encuentros y ellos corresponden con cariño a las muestras de afecto presentadas por la hinchada del rey de la selva.
Durante el encuentro, Itagüí fue infinitamente superior al cuadro del corazón del Valle, tanto que estoy casi convencido que Tuluá no inquietó la valla local y los Leones desparramaron por el campo noventa minutos de buen juego, donde se destacó Boris Palacios un volante que la segunda se le queda pequeña, que jugadorazo, de esos de toda la cancha, atrevidos, encaradores, de los que hacen suspirar a la tribuna, lamentablemente todo ese buen hacer que desparrama el cuadro de Itagüí se ve opacado por la falta de gol, hubo infinitas opciones, algunas dilapidadas de manera inexplicable, pero finalmente se consiguieron los tres puntos desde la vía del penal.
Invito a todos los lectores de Cápsulas a que acudan a ver los partidos en Ditaires, es una lindísima experiencia y además es gratis, se puede ir perfectamente en familia y van a ver a un equipo de la región que se esfuerza y mucho en llenar la retina de los asistentes al estadio, ojala vaya más gente porque no son muchos los que asisten y este equipo necesita y merece el apoyo de todos los itaguiseños y porque no de los habitantes del Valle de Aburrá.
A Carlos y su familia, mil gracias por sus finas atenciones, fue una experiencia maravillosa y que repetiré cada que esté en esa bella tierra.
Hasta la próxima.
Juango