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Por Luis Felipe Gómez.
Columnista Cápsulas.
Hace un año, genio, eras el ídolo y el gran Gardel de los Junios, el inmortal que no se puede bajar de los altares, el más admirado por todos y por el éxito, y, hoy también por Junio, así como todos te subieron, exactamente hace un año, esos mismos, furiosos e increpantes desde la ridícula pasión te agreden y te bajan del altar, haga de cuenta, te agarraron a piedra y a putazos como las llamas mortales abrazaron al artista artista argentino para devorarlo aquí mismo en Medellín, y eso mismo hacen contigo.
La hoguera según ellos, es poco para un artista como vos y como el gran Gardel. Jarlan, apenas me repongo de la pérdida, apenas supero que un toque sutil de tu inteligente forma de ver el juego no fue retozar en las redes de Montero y si lo hizo manso e incrédulamente en sus manos, aun me niego a creer en que esto hallan sido componendas o situaciones extra futbolísticas como muchos de los que atizan la pira en que te queman, aducen, morfan y maldicen, y como lo escribo e insisto, apenas de esta me repongo.
Le cuento, esa noche del sábado me acosté temprano, una vez los azules metieron la pelota fuerte y desesperada por la cruceta derecha de Mier desconecté la señal y me fui a dormir a negar y a rumiar, me mortifiqué, me inmolé viéndome presente en el dolor que me llegaba por una sufrida, esperada y prolongada revancha azul.
El juego es de revanchas y a ellos les debíamos la peor de todas las cuentas, es mas, se iban a reventar si no nos ganaban esa final, ellos tarde que temprano lo tenían que hacer o hacer, y no tenían otro mañana, pues sus dolidas almas rumiantes lo añoraban desde hacía mas de treinta años, usted aun no había nacido, pero le cuento, desde mayo de mil nueve ochenta y nueve el verde de ese entonces les había clavado la espina mas dolorosa y amarga que apenas y luego de tanto tiempo de miserable espera se pudieron sacar y finalmente resarcir.
Sin embargo todo tiene sus tiempos y sus plazos, y en el futbol como en la vida hay puntos que uno cree que son finales, pero no, son solo puntos seguidos y ahora afortunadamente comenzamos otro párrafo. Pero sabe que mi admirado Jarlan, usted y su futbol no se pueden ir así como se fue Gardel, incendiado, porque para mi que solo prendo el televisor o voy al estadio con la esperanza de ver arte, usted es de los pocos que aún queda con esa genialidad, con esa finura, con ese arte que ara en un desierto donde el futbol resultado prima, donde correr, traspirar y moler la cancha es lo único que vale.
En realidad, me da dolor que estas cosas le pasen a jugadores como usted porque detesto como en la vida el correr y el tener sean mas importantes que el ser. Animo Jarlan, si quiera existes, si quiera aun podemos disfrutar de su futbol, la vida sigue genio, solamente espero que ante el mismo rival, usted mismo con su magia les devuelva atenciones. Así será.