
Por Hugo Illera Jiménez, El Heraldo
*Y aquí estamos otra vez en el recodo de la vida viendo pasar a los nuestros. Tantos que se nos arruga el alma. Tantos que diera la impresión que nos estamos quedando solos…
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Es muy triste hacer un obituario sobre los amigos y las personas queridas que mueren. Cada pérdida de ellos es un desprendimiento, es una parte de la vida que se nos va. No hay nada más triste que sentarse a la vera de la vida a comenzar a recordar a aquellos que nos llenaron de buenos momentos. Y no hay nada más feo que regresar la grabación de los años y notar que aquellos que estuvieron no están y que estamos quedando como los últimos testigos de esas amistades y de esos momentos.
José Varacka vino a Barranquilla a enseñarnos a ganar. La historia del Junior está cimentada por un antes y un después de él. Con los brasileros jugábamos bonito, la gente deliraba con su fútbol, así finalmente el Junior perdiera como pasó muchas veces.
Con Varacka el Junior comenzó a tener pantalones largos. Con él nació el Junior ganador y el Junior que nos enorgullece a todos. Con él la cancha del Romelio Martínez pasó a llamarse la “cancha sagrada”. Con su estilo el Junior se convirtió en el Junior de “los obreros”, que corría, metía y ganaba partidos y campeonatos. Con él comenzaron a llegar las estrellas para nuestro escudo.
El Varacka argentino, descendiente de húngaros, se hizo barranquillero por convicción y elección. Nuestra ciudad se le metió en el alma para no salir jamás. De tiempo en tiempo aparecía por aquí y con el Dr. Iván Chalela y nuestras señoras salíamos a cenar y a divertirnos escuchando sus historias y a verlo feliz cuando la gente lo reconocía. O a llevarlo a El Rodadero que jamás olvidó.
Un 31 de diciembre, recibí una llamada de Varacka. Eran las diez de la noche en Colombia. Escuché su voz alegrada por el vino y su emoción al desearnos feliz año. A esa hora, en la madrugada del nuevo año, comenzó a preguntarme por Barranquilla, por el Romelio, por el Paseo de Bolívar, por el Aparta hotel Eslait donde vivió, por el Carnaval, por el Junior. Entendí su llamada y sus peguntas como el grito de ‘¡Barranquilla te extraño!’.
Hace poco el Dr. Chalela y yo nos preguntamos por Varacka. De cuando en cuando podíamos hablar con él, pero se nos había perdido. La repuesta llegó a través del “Buho” Irigoyen. Varacka está muy enfermo. Esa noche entendimos que no lo volveríamos a ver y era posible que pronto nos dieran la noticia que llegó vía Rafael Castillo en EL HERALDO Varacka no está más.
Y aquí estamos otra vez en el recodo de la vida viendo pasar a los nuestros. Varacka, Coll, de la Torre, Chams, Dossman, Beltrán, Perea, McCausland, Poveda, Arroyo, Orozco, Forero, Rada, Daza, Rodríguez. Tantos que se nos arruga el alma. Tantos que diera la impresión que nos estamos quedando solos…






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