Capsulas de Carreño

Junior, el campeón está de vuelta… Por Hugo Illera Jiménez, El Heraldo

Por Hugo Illera Jiménez, El Heraldo

*13 días, sólo 13 días y en Cali volvimos a ver al Junior campeón de Colombia.

Ha terminado el juego Junior 2 x Cali 1 en Palmaseca. Le he mandado un mensaje al DT Julio Comesaña: “te bautizo como el mago Comesaña, parecía que estuviéramos en diciembre, juego agradable, productivo, dos goles, tenencia, dominio, se atrevieron a ganar los duelos, ésta noche se pensó y después se actuó, volvió el sabor del campeón”.

La respuesta fue contundente: “Jugaron como juegan los campeones, estoy feliz de ver al equipo jugando así. Siento paz interior”. En la recuperación de equipos en crisis por temas físicos o futbolísticos a veces es más importante el trabajo del cerebro, de la mente, que del músculo como tal y en eso, Comesaña se volvió experto. El primer día de su vuelta les dijo a los periodistas que cubren los entrenamientos “hace ratos que no les escucho decir que Junior es el campeón de Colombia”. Y sí, tal vez contagiados por el fútbol sin sabor nos fuimos olvidando de ello. Ese primer mensaje, ese tocar cerebro y memoria, fue certero: ¡hey, Junior es el campeón!

Lo gratificante del ser humano, en el arte o en el deporte, es crear una escuela, una filosofía, con una cartilla mental que no se olvide. Como el director de orquesta que llega con sus partituras y pone a tocar a los músicos hoy, mañana y siempre con los mismos compases, eso ha sido, otra vez, Comesaña en su eterno retorno al equipo de sus amores. En su eterna carrera que lo regresa siempre a Barranquilla por más que se vaya a los confines del mundo.

Lo de anoche en Cali fue, si se quiere, inesperado así todos lo hubiéramos añorado. Es que después del partido con Nacional (0x0) y de la certificación del bajón físico, de la poca generación de fútbol, de la ausencia total de goles y del sabor a nada de su juego, era, poco probable, que todos pensáramos que íbamos a ver tan semejante partido bien jugado, con dosificación física, atención mental y goles. Goles confrontando los fantasmas como el de penal de Narváez (esta vez no se botó) o el de Teófilo al mejor estilo del goleador que siempre fue (esta vez acertó).

La alineación inicial de hecho fue un Déjà vu. Viera; Piedrahita, Pérez, Ditta, Fuentes; James, Narváez, Cantillo; Hinestroza, Teófilo, Díaz. Un solo apellido diferente a la nómina básica campeona. Hinestroza y no Jarlan, que ya no está.

Y si bien Jarlan no estuvo, sí estuvo Hinestroza en una dimensión tal que fue escogido como la figura de la cancha. A él, Carlos Rodríguez le hizo el penal para el primer gol de Narváez y de su botín izquierdo salió el pase para el gol de Teófilo. Fue un dolor de cabeza sobre su banda. No hubo manera de frenarlo.

Recuerde usted todo lo que era el campeón. Alineación estable, fútbol alegre, de tenencia y ataque, de solidez defensiva. Recordar cómo jugaban Piedrahita, Fuentes, Narváez, Cantillo, James, Díaz o Téofilo y compararlo con sus actuaciones de este año es sentir que el mal momento ha comenzado a pasar.  Y no meto a Viera o a Pérez porque ellos, a pesar del mal rato, conservaron su nivel.

13 días, sólo 13 días y anoche volvimos a ver al Junior campeón de Colombia. Un poco menos de dos semanas para nivelar en algo el estado físico (PF Franco) y para actualizar la memoria universal (DT Comesaña). La memoria de un trabajo que se cimentó como el ADN del fútbol de un Junior que volvió a recordarle al país que, cuando juega Junior, juega el campeón de Colombia…

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