
Por Alexis García Vega
*Con la calidad de nuestros jugadores a nivel mundial, ya estamos preparados para volverla a ganar, esta vez con los rivales completos, sin excusas.
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Fue en el 2001 cuando la Conmebol nos dio como país anfitrión la sede de la Copa América, una fiesta que anhelábamos como una quinceañera en la fecha de su cumpleaños.
Entre las manos teníamos una de las más duras tareas: Organizar un evento internacional con los retos que implicaba para un país que pasaba por uno de sus peores momentos en cuanto a seguridad, la guerrilla de las Farc, andaban como Pedro por su casa, secuestrando y haciendo atentados que no solo atemorizaban a los locales sino también a los extranjeros que no querían exponerse por un torneo de fútbol.
Argentina fue el primero que se negó a asistir aduciendo como es lógico problemas de seguridad, la excusa perfecta, Marcelo Bielsa y su corte le quitarían gala al torneo, en su reemplazo fue invitada una débil Honduras, con menos traje para la ocasión, pero la idea era tener algún invitado de reemplazo, México y Costa Rica serian otros llamados, que complementarían la fiesta, el primero llegó con su selección C y Costa Rica a vivir la experiencia.
Don Álvaro Fina, que en paz descanse, como presidente de la Federación Colombiana, batalló intentando convencer a los invitados de las garantías que habia para realizar una Copa tranquila, pero ni nuestro aliado futbolístico histórico como Brasil, se vistió con su mejor traje, al traer su segundo equipo, ninguna figura se arriesgó a acompañarnos en la fiesta, dicen que a los amigos se acompañan hasta sus límites.
Ya iniciado el torneo, quedamos para la historia como campeones, nuevamente nuestro prócer Francisco Maturana, como lo había hecho en 1989 al ganar la Copa Libertadores con Atlético Nacional, nos enseñó el camino del éxito, volvió a exhibir el mapa del tesoro, empezó por alinear un grupo de muchachos que nos dieron la alegría del título por primera vez en nuestra historia, sacando el goleador del torneo, Victor Aristizabal, también de manera inédita.
En el 2020 volveremos a ser organizadores, esta vez como socios del que alguna vez se negó a apoyarnos por temor a la situación social nuestra, con todo su derecho. Eso si la final se jugará en su territorio, continúan poniendo condiciones.
La Copa América, ha vuelto a nuestro país, un evento para definir la supremacía del fútbol suramericano, en donde pienso que con la calidad de nuestros jugadores a nivel mundial ya estamos preparados para volverla a ganar, esta vez con los rivales completos, sin excusas.