Capsulas de Carreño

«La Mosca» Caicedo: el inicio de una rehabilitación. Historia.

*La rutina judicial de un joven periodista permitió, en 1991, que Henry ‘La Mosca’ Caicedo, el mejor defensa central del continente, empezara a salir del infierno, en el que había caído, por culpa de las drogas que consumía después de los entrenamientos o de los partidos.

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Por Iván Noguera.

 

 

“¿Quién es ese al que todos rodean y le hablan?” pregunté a uno de los policías de turno que hacía guardia en el Palacio de Justicia, ubicado entre las carreras novena y diez con calles 12 y 13, en el centro de Cali.

Corría el año 1991 y laboraba en el Periódico Occidente, de Cali, donde había ingresado tres años antes y tenía a mi cargo la página regional o Valle, posteriormente pasé a la Sección Económica, junto a Lydda Martínez y otros compañeros y luego al área judicial.

En ese entonces la redacción la integraban Álvaro ‘el Mompa’ Albán, Alberto Marulanda, José Valencia, Claudia Llanos, Antonio Mancilla -con su risa que se escuchaba en toda la redacción-, Williams Viera, Luis López, Jorge López Tulande, José Hugo Feijoo y Carlos Barona o ‘Baronita’ como le decíamos con aprecio, entre otros, con Roger Ríos como jefe de redacción y la dirección de Guillermo Lema.

OTRA VEZ, LA PREGUNTA…

Henry ‘La Mosca’ Caicedo en 1976 con el Deportivo Cali.


Ese año empecé a ejercer como redactor judicial junto a Baronita. En esos tiempos sin internet y sin celulares, debía ir todos los días al Palacio de Justicia por una copia impresa del boletín judicial. Esa escueta información impresa la complementaba con datos adicionales que conseguía con la Policía, fiscales o personal del CTI que había participado en los levantamientos y luego con los recorridos por los sitios de los hechos.

Esa mañana me extrañó que tantos policías rodearan a un hombre que se encontraba sin camisa, con un pantalón sucio, en chanclas y tenía los restos de una bicicleta vieja, a la que le faltaba la rueda delantera. De cabello negro muy crespo -ensortijado- tez trigueña y cuyo torso, a pesar del deprimente estado general -habitante en situación de calle- se veía de contextura atlética.

“¿Quién es, por qué tanta atención y por qué todos lo rodean?”, volví a preguntar.

“¿No lo conoce, no lo reconoce?”, me contra- preguntó el policía.

“Es nada menos que Henry ‘La Mosca’ Caicedo, el mejor defensa central que tuvo el Deportivo Cali y el mejor del continente”, me aclaró el uniformado.

Entonces contó que había sido retenido en una vía cercana al Palacio de Justicia, en el sector de El Calvario o la ‘olla’ de Cali, por un incidente con otra persona por esa bicicleta vieja.

Mi relación con el futbol ha sido muy de lado. La única vez que jugué de niño y vinculado a un equipo fue en el barrio Lleras Camargo, en mi infancia, y eso porque era el único niño con un balón número cinco, que en ese entonces era cocido. Además, mi querida mamá, nos enviaba con aguapanela con limón. Claro, así era titular indiscutible. Cuando el balón se dañó me sacaron y nunca más hice parte de un equipo. Bueno, en realidad hubo un breve paso por El Tiempo, al lado de Valencia y Rodrigo Victoria. Yo director técnico del equipo de redacción. ¡Qué gran momento de risas! Eso era un chiste.

 

Deportivo Cali en 1977. Arriba, de izquierda a derecha: Rafael Otero, Ángel María ‘El Ñato’ Torres, Fernando ‘El Pecoso’ Castro, Henry ‘La Mosca’ Caicedo, Miguel Escobar y Pedro Zape. Abajo, mismo orden: Diego Edison Umaña, Ángel Antonio ‘El Obelisco’ Landucci, William ‘El Pecas’ Ospina, Néstor Leonel Scotta y Alberto de Jesús ‘El Tigre’ Benítez.

¡UNA CRÓNICA VIRAL!
Pero era y soy seguidor de radio y prensa del Deportivo Cali desde sus tiempos de Juan Carlos Lallana, de Iroldo de Oliveira, de Isidro ‘El Gordo’ Olmos, de Alberto de Jesús Benítez, de Jorge Gallego, de Pedro Zape, de José Rosendo Toledo y claro, tenía referencias de ‘La Mosca’ Caicedo.

Tomé los datos principales y de inmediato, en la redacción de Occidente, con Williams Viera -quien ejercía como redactor Deportivo en Occidente y Caracol Radio- se armó una nota.

Como buen redactor, Viera amplió toda la información con los aspectos futbolísticos y realizó una excelente crónica y también la pasó por la radio.

La información se hizo viral, como decimos ahora, y de inmediato empezaron los contactos y conexiones.

De esa manera empezó el largo camino para la rehabilitación del mejor defensa central del país y del continente, quien fue figura del Deportivo Cali en especial en 1978 cuando el conjunto azucarero fue subcampeón de la Copa Libertadores de América, bajo la dirección de Carlos Salvador Bilardo.

El tratamiento y rehabilitación incluyó una larga estadía en Cuba y el Cali lo contrató de nuevo para que orientara a un grupo de niños.

Traigo este episodio y recuerdo ante la versión, por estos días, en redes sociales y en algunos medios, sobre la muerte de ‘La Mosca’ Caicedo, lo que fue desmentido por su hermana Margarita, precisando que se trató de un derrame cerebral. Sin embargo, su condición es crítica.


UN DESMENTIDO
Y aunque algunos redactores escriben que esa rehabilitación se dio en el 2000, en realidad ese proceso arrancó en 1991 cuando en esa rutina y labor diaria de recoger el boletín judicial me llevó a descubrir el estado del exjugador. Ese año ejercí por seis meses la redacción judicial en Occidente, antes de pasar, en noviembre, a El Tiempo, donde por 26 años, esa fue mi función principal, cubriendo orden público en todo el suroccidente del país y Eje Cafetero.

Para Henry ‘La Mosca’ Caicedo y su hermana oraciones y agradecimiento por todas las alegrías que nos dio a los seguidores del TVG, como llamaba al DeporCali el periodista cubano Pardo Llada, otro de los periodistas de aquel Occidente que hizo historia y que permanece en la memoria de los lectores de aquella época.
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