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Mao cerró con gol olímpico 12 años de “peregrinaje” (Wilson Díaz, E.C.)

En Corea del Sur lleva seis años y medio, y asegura que cambió su vida. Su hijo Alejandro llegó de cuatro años y María del Mar (Mares) de uno. Foto cortesía
En Corea del Sur lleva seis años y medio, y asegura que cambió su vida. Su hijo Alejandro llegó de cuatro años y María del Mar (Mares) de uno. Foto cortesía
 Por Wilson Díaz Sánchez,
El Colombiano

A sus 35 años y convencido de que el cuerpo todavía le da para jugar dos o tres temporadas más, Mauricio Mao Molina siente con fuerza la ilusión de regresar al Independiente Medellín y cerrar aquí su carrera deportiva.

En diciembre terminará su contrato con el Football Club Seoul y dice que todo es incierto para él. Ayer, en la madrugada de Colombia, ganó la final de la FA Cup, el único trofeo que se le había escapado en seis años y medio que lleva en Corea del Sur. Su elenco venció por 3-1 al Incheon en la final y él marcó el tercero, un gol olímpico que hizo evocar el que le anotó a Nacional el 15 de junio de 2005 en el Atanasio Girardot. Luego, con la bandera de Colombia en sus espaldas dio la vuelta olímpica, besó la copa y festejó con sus compañeros e hijos que lo acompañaron en el que puede ser el cierre perfecto de su paso por el balompié asiático.

Cuando se le pregunta por su permanencia en ese país en caso de recibir una buena oferta, responde que lo pensaría dos veces. “Llevo mucho por fuera de Colombia, mi familia me ha acompañado en este peregrinaje durante más de 12 años y estamos analizando. Ahora no puedo escoger mucho, debo decidir lo mejor para todos”.

Sin embargo, no puede ocultar que su corazón estaría feliz si el Poderoso le diera la oportunidad de cumplir su sueño. Reflexiona y dice que ya hay menos obstáculos, entre ellos los retos que tenía de jugar en el exterior y de asegurar la parte económica de la familia. “Todo eso se cumplió y terminar en Medellín, si Dios lo permite, sería ideal, ahora es más latente que antes”.

Por las redes sociales supo de un acercamiento de Amaranto Perea con el DIM y se alegra. Cree que sería bueno para la hinchada y la institución que jugadores de la casa, con recorrido, sentido de pertenencia y madurez volvieran a aportar. En lo personal, considera que se siente “con fuerzas, buen nivel futbolístico y muchas ganas de jugar”.

Confiesa que si bien no ha tenido contactos directos con los directivos, sí lo hubo con una persona cercana a su entorno, “pero algo informal, nada oficial”.

 

Adiós a la vida de gitano
Después de actuar para 11 clubes de ocho países (Colombia, Arabia, México, Paraguay, Brasil, Argentina, Serbia y Corea del Sur), Mao asegura que su futuro estará ligado al país donde finalice su carrera deportiva.
Como ídolo de los rojos le gustaría emprender proyectos ambiciosos y para eso se prepara. Actualmente estudia, de manera virtual, Administración de Empresas, que enfocará al deporte. Su esposa Laura cursa Sicología.
A Molina no le atrae la dirección técnica, la gustan los negocios y también la representación de jugadores, para aprovechar los grandes contactos que tiene en el mundo gracias al fútbol.

 

*Cambio drástico para sus hijos
Mao guarda gratitud con todos los países que lo han acogido. Aparte de Colombia, habla con cariño de Brasil, donde en año y medio pasó pleno y dejó grandes amigos. Allí fue testigo del surgimiento de Neymar.En Corea del Sur lleva seis años y medio, y asegura que cambió su vida. Su hijo Alejandro llegó de cuatro años y María del Mar (Mares) de uno. “Aquí tienen su vida, sus amigos desde el jardín. El cambio será drástico, pero ya les explicamos que esta es la última temporada acá. Deben entender que en la vida se van cerrando ciclos y necesitan adaptarse rápido y volver a mirar al frente”.
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