Capsulas de Carreño

Mate y garra (Jorge Iván Londoño Maya)

Jorge Ivan LondoñoPor Jorge Iván Londoño Maya

*Seguimos con Chile en Santiago y con Argentina en Barranquilla, y la noche que llega.

El preámbulo para el partido contra Uruguay, tuvo todos los matices. Comenzando desde romper el hechizo de los 42 años sin ganar, pasando por las importantes ausencias del equipo celeste y terminando con que nuestra selección hace parte de la élite del continente.

Así mismo, traíamos el rótulo de haberle ganado a Perú, triunfo que como aquella canción “Ganar y nada más”, nos dejó más interrogantes que emociones. Interrogantes porque las dudas sobre el buen funcionamiento de la selección siguen vigentes y porque la sombra de la desteñida Copa América nada que se desvanece.

Antes de los partidos todo es válido. Afloran las frases de los jugadores amasando la victoria. El técnico tiene todas las herramientas necesarias para lograr un buen resultado. La afición le da una nueva oportunidad mental al que viene jugando regular o mal. El “hoy o nunca” se vuelve viral y el sentimiento patrio se hace inmarcesible.

Llega el pitazo inicial y nuestra selección se ve equilibrada en los primeros minutos, notándose, eso sí, la falta de llegada al arco de Muslera. Los comentaristas presagian cosas buenas porque llegamos al minuto 20 con el arco en ceros, sin tener en cuenta que ese cero es para ambas porterías.

El segundo tiempo comienza a consumirse, y Uruguay, sin mucho escándalo y con un juego sencillo y práctico, se monta en el partido gracias al frentazo de “Gol..din”, frentazo que teníamos sentenciado y advertido.

Uruguay hace lo suyo y de ñapa nos aprieta. Pekerman hace los cambios que considera pero que no dan dividendos. Dos goles más en contra para ajustar los 3,  y para alargar a 43 los años sin triunfos en la república oriental.

Seguimos con Chile en Santiago y con Argentina en Barranquilla, y la noche que llega. Mejor dicho, el holgado y oneroso cuerpo técnico tendrá mucho balón para cortar en este mes que nos separa de los próximos partidos, lo mismo que los jugadores, a quienes en su mayoría, habrá que ponerles debajo de la amarilla, la camiseta de sus respectivos equipos, porque eavemaría si les queda  “Cuesta Arriba” practicar el fútbol que por allá exhiben.

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