Capsulas de Carreño

Messi y Modric la felicidad, Neymar el llanto

Por Hugo Illera, Diario Deportes.

 

 

 

 

 

*Hoy veremos si CR con su Portugal y Kylian Mbappé con su Francia continúan en competencia.
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Ahora estamos observando un fútbol de mayor nivel en el mundial catarí diferente al de la primera ronda. Suele pasar. Solo que en este mundial el nivel era demasiado pobre. Hasta Carlo Ancelotti, el gran técnico italiano del Real Madrid, declaró, antes de los cuarto de final, que “no me está pareciendo que sea un gran mundial y que, además,  poco o nada quedará de Catar 2022”.

Es posible que, siendo italiano y sintiendo la nostalgia por la ausencia de su país, haya sentido la necesidad de sacarse esa espinita.

Pero, es posible también, que después de ver los partidazos en que Croacia elimina a Brasil y Argentina a Países Bajos pueda pensar diferente.

Es evidente que en los partidos de la primera rueda no se vio el fútbol táctico, cadencioso, alegre, físico, equilibrado, ofensivo que llena la retina y el gusto de los aficionados de todo el mundo y toda condición.

En los dos partidos de Ida de los cuartos de final hemos visto todo lo que queremos ver en un mundial. Con selecciones que desarrollan su fútbol de diferentes formas y maneras y con técnicos de ideas diferentes.

La jornada del viernes venía cargada de esa parte emocional que se vive en partidos transcendentales, tanto en el terreno de juego como en las gradas. Se venían las risas y los llantos, los abrazos de alegría, tristeza y despedida. Se jugaba mucho y mucho y más se jugó.

Neymar se ha ido con su Brasil favorito de la misma manera que se ha ido siempre: llorando. La nostalgia ahogada en ese llanto tenía distintas connotaciones. Lo que pudo haber sido y nunca fue, sus mejores años desperdiciados por las simulaciones, las altanerías y las peleas, el saber que sí, que fue un buen jugador de fútbol, pero  nunca a la altura de Pelé, Garrincha, Ronaldo, Ronaldinho, Zico y tantos otros de su nacionalidad y el llanto de quien, a lo mejor, avizora que no habrá otro mundial por cuanto en el próximo tendrá 34 años y, de aquí a allá, cosas pasan.

Caso contrario a Messi y Modric que parecieran eternos. Con 35 años el argentino y 37 Modric, se aferran en la búsqueda de lo que sería su mejor recuerdo: ser campeón del mundo. Y están haciendo lo posible para que así sea.

Son el orden y la organización de Argentina y Croacia, son los que ponen el peso específico. Messi en lo ofensivo y Modric en defensa y ataque. Ambos son las bujías que encienden el motor de sus selecciones.

Modric asumió su nueva clasificación a otra ronda de un mundial buscando a sus compañeros brasileros del Real Madrid. Alcanzó en la mitad de la cancha a Casemiro, que se fue al Manchester United, lo abrazó y le dijo palabras al oído. Después a Vinicius Junior en el banco y a Rodrygo arrodillado en el campo llorando a mares. Con profundo respeto fue a consolar a sus amigos antes que festejar.

Messi fue más festivo, levantó el puño derecho muchas veces con dirección a la tribuna atiborrada de camisetas argentinas, se abrazó con todo el que apareció en su camino, casi que no prestó atención al saludo de los neerlandeses y habló con todos los medios argentinos y del mundo.

El llanto de Neymar y la felicidad de Messi y Modric  fueron dos polos opuestos en estos cuartos de final que ha dejado a la Argentina como único representante de la CONMEBOL en el mundial. Brasil, Uruguay y Ecuador ya no están.

Vimos el contraste de este mundo que todo incluye. Los festejos de Croacia y Argentina y el luto de Brasil y Países Bajos. La emoción incontenible de los técnicos Zlatko Dalic y Lionel Scaloni y una tristeza profunda en Tite y Louis Van Gaal. La mirada perdida de Tite, con lágrimas a medio salir, fueron el colofón de otro momento nada grato de Brasil, tan acostumbrado a los vítores y honores, y su despedida anunciada antes de la cita mundialista.

Este sábado veremos si Cristiano Ronaldo con su Portugal y Kylian Mbappé con su Francia continúan en competencia. Cristiano es otro que, después de cinco mundiales, es poco probable que pueda vivir otro como jugador. Mbappé no tiene ese problema. Con 23 años y una Copa del Mundo en su haber, la vida le sonríe.

Pero el fútbol seguirá pariendo buenos jugadores y seguirá encantando al mundo. Solo me asalta la duda de si Mbappé, tan discreto y ausente socialmente, podrá convertirse en un ser mediático como Messi, Neymar o Cristiano…

[Barranquilla
Viernes 9 de diciembre, 2022]

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