Capsulas de Carreño

Nacional 1 – Alianza 1: Empate aguafiestas

Por Jorge Iván Londoño Maya.
Columnista Cápsulas.

 

 

 

*Empate con sabor amargo, con sabor a lágrimas, con olor a espinas que no son románticas, como canta Raphael.
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Con este invierno, el primer abonado fue San Pedro, y también el primero en llegar al estadio.

 

Los hinchas elegantemente vestidos con sobretodos plásticos  verdes y blancos. La tribuna sur desolada, haciendo honor a los deseos de sus habituales clientes. Fuera de la cancha varios jugadores cambiando los guayos “de calle” por los apropiados para jugar en cancha mojada. Increíble que a estas alturas y a estas goteras, no lo hubieran notado.

 

Nacional es como el mago que mete la mano en el sombrero, y uno ni se imagina vas a sacar, en este caso pensamos que sería un futbol arrollador, pero nos sacó un conejo asustado que no sabía para dónde coger, porque el Manchester Alianza le manejo el balón a su antojo, pa´lla y pa´ca, con gol a los 5 minutos, en el que la defensa verde se comportó como si  estuvieran conversando en la sala de la casa. En esos cinco minutos Alianza originó 4 tiros de esquina, y la tenencia del balón pudo ser 90% para ellos y 10% para los charquitos. No se diga más.

 

Fueron 19 mojados y fríos minutos, en los que Petrolera da una clase de dirección técnica y de un juego inteligente, plagado de solvencia y pundonor. Nacional, en lo paupérrimo que hizo, tuvo una sola llegada por intermedio de Da Costa, que el portero Chunga encajó sobre su humanidad.

 

La lluvia arrecia y el campo comienza a volverse resbaloso y complicado, por lo que balón y jugadores juegan “a que te cojo ratón, a que no gato ladrón”. Aparecen también las consabidas lagunas, lo que obliga a la suspensión del partido al minuto 19. Gracias a Dios, porque las lagunas que presentaban los once jugadores verdes nos llevarían a una catástrofe.

 

Amaina algo la lluvia, lo que permite que el campo lentamente vaya recuperando sus bondades, de paso ayudado con par rastrillos. El árbitro hace las pruebas de rigor, con gol incluido,   y determina  que se puede jugar; así que hace llamar a los equipos.

 

Todo indica que en el “descanso” obligado, alguien alzo la voz en el camerino de Nacional para cantarles la tabla, porque al reiniciarse el partido, el mago saca lo que queríamos, un Nacional volcado sobre el terreno de Alianza, reacción que permitió el empate por intermedio de Jarlan, más otras acciones de gol bien controladas por Chunga o por la defensa aurinegra. Tal como está escrito en las escrituras, Mier nos puso a tragar entero con una salida suya que incluyo la acostumbrada jugadita de sacarse al contrario, y que por poco pierde.

 

Para el segundo tiempo, sin ser la cancha una mesa de billar, está más asequible para jugar. En Nacional sale Palacio y entra De Ossa que desde el inicio debió haber estado en el partido. También entra Jefferson para tener dos frentes de ataque, pero resultaron frentes de visión estrecha para el gol.

 

Nacional entra en la misma tónica. Dorlan, con mucho espacio por la izquierda, comienza a mostrarnos su repertorio de disparos, pero sin puntería. Alianza sale con propiedad desde atrás y crea sustos en el área. Duque tuvo la mejor opción del partido, solo frente a Chunga, amaga y levanta el balón, que es despejado por la mano del portero, increíble. Sale Jarlan y entra Joder, perdón es Jader.

 

Termina el partido con un empate con sabor amargo, con sabor a lágrimas, con olor a espinas que no son románticas, como canta Raphael. Un empate que deja al Manchester Alianza con 4 puntos y a Nacional con 2. Un empate que obliga a muchas cosas, entre ellas, a que el mago para el próximo partido frente a Águilas, saque del sombrero un espantapájaros.

 

“En la vida hay tres cosas que no tienen reversa, la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida”. Proverbio chino.

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