Capsulas de Carreño

Nacional, en el lugar merecido.

Por Jorge Iván Londoño Maya.

 

 

*Ahora entra a jugar la dirigencia, la que no ha dado pie con bola en este torneo.
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La eliminación duele, es verdad. Los minutos siguientes al pitazo final, además de dejarnos la boca seca y el espíritu en silencio, fueron de desazón y amargura.

 

Haber comenzado el partido con un Nacional avasallador y un gol tempranero, nos ilusionó, resplandeció la esperanza, se agitaron banderas y volvieron los cánticos; los 40 mil asistentes hacían estremecer el Atanasio. Todavía estaba fresco el homenaje que se le rindió a ese señor y goleador llamado Sergio Galván Rey. Cuanto lo extrañamos.

Pero pasaron los minutos, y como estamos en temporada de brujas, disfraces y espantos, se nos apareció el otro Nacional, el que se conforma con un gol y baja la intensidad, el de los pases horrorosos, en los que Banguero es el chacho, el de la  marca nula de la salida de equipo contrario, porque Dorlan, Jarlan y Duque, la hacen con sonar de submarino;  el del Jarlan intermitente, y para ajustar ubicado en la punta derecha; el del Dorlan que entiza y entiza a ver que le sale, pero todos fueron tiritos de dos pesos, salvo uno que el portero mandó el tiro de esquina.

La Equidad es un equipo con estrategia militar, ordenado y tocador, suficiente para  generar llegadas con taquicardia incluida; mientras tanto Nacional solo atinaba a rechazar. Alexis hace cuatro cambios y le cambia la cara a su equipo, mientras Autuori seguía cruzado de brazos. En Nacional entra Mantilla por Jarlan, y una de sus primeras jugadas es una falta, Mier arma la barrera con dos jugadores, y el balón se introduce por el único espacio disponible para el empate; empate que tampoco le servía para nada a La Equidad; pero que inexplicablemente fue celebrado con “champaña y caviar”.

Con el empate, y sabiéndose eliminado, vuelve otra vez el Nacional que busca el arco contrario, de la mano de Andrade y de Guzmán, que entraron como el fotógrafo contratado para el matrimonio, que llegó cuando ya salían los recién casados de la iglesia.

En los 4 minutos de reposición se produce el penalti a favor de Nacional, y sigamos de largo, porque el chocolate amargo  produce cólico.

Por mi parte voy a hacerle fuerza a Medellín, Águilas y Pereira, porque al fin y al cabo son los equipos que llegan con los atuendos paisas a esta final, y para mi primero es la tierrita. A propósito, que ejemplo el del Pereira, dirigido por Alejandro Restrepo, sacado de Nacional por el chut de basuras. El fútbol no es de nombres, es de hombres.

Sinceramente, y así suene a disculpa, despecho o justificación, creo que Nacional está en el lugar merecido, además, no tenía el vestido apropiado para asistir al baile de los ocho, como si lo tuvo en el semestre pasado, así los actores sean los mismos, pero la realidad es que muchos de ellos ya no quieren saber ni mu de Nacional, aunque tengan la billetera repleta. Ah, y nosotros de ellos.

Ahora entra a jugar la dirigencia, la que no ha dado pie con bola en este torneo, y que con toda seguridad seguirá en la misma tónica. El cuerpo técnico, encabezado por el señor Autuori, a quien vimos muy cortés al término del partido despidiéndose de mano hasta de los recogebolas, comenzará desde mañana lunes a estructurar el equipo 2023. ¡Dios nos ampare!.

“El trabajo duro vence al talento, cuando el talento no trabaja duro”. Tim Notke.
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Un comentario

  1. Libardo Jaramillo C

    31 octubre, 2022 at 8:47 am

    POR COMENTARIO DE JORGE IVÁN LONDOÑO
    Muy acertados como siempre tus comentarios. La verdad no veía a Nacional clasificado si el partido era con Equidad. Alexis nos tiene la medida ese goza más que Leo dañándole los planes al verde que esta vez fue más incapaz. Con mis amigos comentó que Duque ya cumplió su ciclo, lástima que lo renovaron, tocó un balón que fue el tiro de penalti.
    Libardo Jaramillo V.

    Hincha de Nacional
    Medellín

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