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Nacional. Lo barato sale caro.

Junior tuvo en la final un arquero seguro, Silveira, y un bloque de contención sólido con Ríos y Ángel. Foto WIN.

Por Luis Felipe Gómez Isaza. –
Columnista Cápsulas. –

Para comenzar, felicitar al campeón barranquillero, a sus hinchas y a la mitad de los hinchas, menos el uno por ciento de este país, que disfruta la derrota del Atlético Nacional porque el verde siempre dará felicidad, ya sea para un lado o ya sea para el otro.

El rojo y blanco tomó ventaja seria en el partido de ida, ya había reseñado en la primera columna de la final la absoluta impericia de un técnico que no supo manejar ni tiempos ni la estrategia contraria y sumó dos pérdidas económicas monumentales para el verde.

La eliminación de la Copa Sudamericana a manos de un modesto Millonarios y el título liguero que le garantizaba estar nuevamente en fase de grupos de la Copa Libertadores de América del año venidero.

Vuelvo y lo repito, lo barato sale caro. La nómina de Nacional, exuberante y llena de buenos jugadores, puede coronar campeón a cualquiera e inclusive el mismo Arias ya lo tenía dentro de sus réditos o como ocurrió con Juárez, el mexicano que arribó sin mayores pergaminos y se llevó un doblete.

Lo de ayer estaba garantizado. No era el mismo momento ni escenario de otros equipos del verde que remontaban con el apoyo de la hinchada, que no falló a pesar de la lluvia y de la suerte. Los palos y el yerro de Morelos hicieron difícil la tarea que por ninguna vía le permitió al local estar cerca de igualar la serie.

Junior planteó cosas simples, reventar la pelota por los aires y a las bandas, tirarse al piso y perder tiempo, amén de dejar que pasaran los minutos para llevarse el título.  Para este torneo tan irregular y tan falto de nivel, su campeonato puede sonar rimbombante, pero no lo es, su pobre presentación en la Copa Libertadores reciente, demuestra su mediocridad, porque este torneo se lo gana cualquiera y en este caso, el campeón no es el equipo que hay que reverenciar.

En estos torneos DIMAYOR, lo único que se premia es la oportunidad, pues hasta un octavo que entra remolcado puede llegar a ser campeón. Va también la crítica para Nacional, que galopó el torneo y se quedó con las manos vacías, tantos puntos no le sirvieron de nada porque  aquí como lo comentaba, se premia la suerte y, sí,  el torneo es emocionante pero irregular y le falta peso.

Esperamos que las directivas del verde hagan bien las cuentas, son sencillas: cuánto dejó de recibir el equipo por perderse dos torneos internacionales  y cuánto se ahorró en salario de técnico, porque creo que al técnico no le deben pagar mucho. Si les da la cuenta, pues sigan con los experimentos que a veces funcionan, como cuando estuvo Juárez.

Lamentablemente, tienen que volver a barajar. Otra vez a probar con Gandolfis o Repettos, otra vez  a vender, desmantelar y trabajar con lo que producen, o será que podrán planificar mejor. Lo de Arias se veía venir, esperemos que las directivas tengan un buen plan, Nacional no puede perder tan tontamente una liga como esta que pasó.

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