Capsulas de Carreño

Natalio Pescia, el «Leoncito» de Boca.


Por John Cardona Arteaga
Profesor Universidad de Antioquia

Expresidente del DIM

El pundonor acompañado de la calidad son atributos de un gran deportista. Los clubes de fútbol precisan de baluartes que se identifiquen con la divisa y que representen el estilo y modelo de juego de la institución. Históricamente los equipos han predicado filosofías de juego que los identifican en su forma de comportarse en el campo para encarar los torneos nacionales o internacionales.

No obstante, los continuos cambios en las direcciones técnicas no siempre permiten esclarecer y perpetuar tales identidades, entre otras cosas por la necesidad imperiosa de obtener resultados exitosos, situación que se presenta con mayor rigor en clubes de alta categoría con hinchadas multitudinarias y exigentes.

Hoy nos vamos a referir a un ídolo que se ajusta armónicamente al estilo de juego de su equipo. Se trata de Natalio Agustín Pescia, valiente deportista que se convirtió en una insignia de la fidelidad al Boca Juniors, club al que entregó toda su destreza y calidad durante los años de su vida deportiva.

Pescia nació en 1922 en la Isla Maciel de Dock Sud, una humilde barriada frente a la Boca, y llegó a los 14 años a Boca Juniors, proveniente de un equipo amateur llamado Viena de su lugar de origen.  En el azul y oro duró veinte años, hasta 1956 cuando decidió decirle adiós a su actividad como jugador. Su debut se produjo el 30 de agosto de1942. Un año después se coronaba campeón por primera vez, triunfo que repitió con sus compañeros en 1944.

Diez años trascurrieron sin que Boca lograra otra corona. La sequía culminó en 1954, de la mano de su capitán el “Leoncito” Natalio Pescia, símbolo de la garra xeneixe. El equipo titular estaba conformado así, bajo la conducción de su DT Santiago Lazzatti, otro histórico boquense: Julio Elías Musimessi, Héctor Otero, Juan Carlos Colman, Francisco Lombardo, Eliseo Mourinho, Natalio Agustín Pescia, Juan Carlos Navarro, Miguen Ángel Baiocco, José Borello, Iseo Fausto Rosello y Julio Marcarián.

Cuando se retiró en 1956 había acumulado 346 partidos, siete goles y tres campeonatos. Así lo describe su institución de sus amores:

“No existían los renunciamientos de ninguna índole para él. Era fuerte, aguerrido, propietario de un espíritu inclaudicable, capaz de convertirlo en el dueño del equipo por el rigor de su avasallante personalidad. Tenía los atributos técnicos como para que la hinchada no lo enjuiciara como “tronco”. Pero él se destacaba por su incansable despliegue, persiguiendo a los delanteros que gana su espalda, o empujando a su equipo hacia la meta rival. Marcaba en toda la cancha, cuando obtenía el balón los trasportaba sin desmayos hasta la zona donde estaban sus delanteros. Además, fue uno de los defensores más respetados y admirados por los atacantes adversarios. No lució con otra camiseta que no fuera la azul y oro. Ocupa uno de los lugares que brinda la idolatría…”

http://www.informexeneize.com.ar/biografia_natalio_agustin_pescia.htm

En el Libro del fútbol, Tomo II, Abril Educativa y Cultural SA. 1974, aparece un capítulo titulado
“Pescia: el león de la Boca”.
Ficha técnica.
“ Fuerte, aguerrido, dueño de un espíritu inclaudicable y de una personalidad avasallante, no se destacó por sus condiciones técnicas, aunque tenía los fundamentos necesarios. Medio izquierdo (esporádicamente jugo en el centro de la línea), era de un excepcional despliegue físico que le permitía cubrir grandes sectores del campo de juego. Marcaba atrás, en el medio y adelante, y cuando Conseguía la pelota la llevaba sin desmayos hasta sus delanteros. Uno de los defensores más respetados por los jugadores adversarios, ocupó un lugar de privilegio entre los grandes ídolos boquenses “

Con la Selección de Argentina jugó 12 partidos, logrando el campeonato Sudamericano sucesivamente en 1945,1946 y 1947. En adelante participó esporádicamente con la selección argentina hasta 1954.

Pescia murió 1 de noviembre de 1989. Por su histórico desempeño el club lo distinguió llamando «Natalio Pescia» a una de las tribunas de la Bombonera.

El tango no podía estar ausente de los homenajes a este bravío deportista fiel a la causa boquense. Se compuso un hermoso y significativo tema con letra de Jorge Moreira y música de Roberto Caló y Enrique Campos, titulado “A Natalio Pescia”, grabado em 1953 por la Orquesta de Roberto Caló en la voz de Enrique Campos. Su letra expresa el merecido reconocimiento al “Leoncito” de Boca Juniors.

A NATALIO PESCIA

Recitado:

Vibren fuerte los violines,
Rezonguen los bandoneones,
Que la orquesta sea bien recia
Que ahí va como un homenaje, un tango
A Natalio Pescia…

Sobre el tapete verde
Hay fiesta futbolera,
Es brava la trenzada
Porque es fuerte el rival.
Se estremece el cemento
Allá en la “Bombonera”
Cuando cruzó el espacio
La pitada inicial…

Comienzan los rivales
Su trajín endiablado,
Y va cobrando altura
La figura de un “crack”.
Es Pescia y atacando
O si no, defendiendo,
Para el “once” glorioso
Vislumbra un triunfo más.

Natalio Pescia, “leoncito” de oro
Señor del fútbol profesional,
Ruge la hinchada en el cemento
Dándote aliento para luchar.
Sos un pedazo grande del Boca
Que llevas dentro del corazón,
Natalio Pescia, “leoncito” de oro
Gloria grandota del viejo ………

Recitado:
Son varias las estrellas
Que saben de tu esfuerzo,
Y en el escudo brillan
Del Boca sin igual.
Recorriste el mundo
Brindándole tu sangre,
A la “celeste y blanca”
Del “once” nacional…

Este es el homenaje
Que te grita la hinchada,
Esa “número doce”
Que no te ve aflojar.
Si al pedirle “al del cielo”
Que nos dures, “leoncito”,
Te grita siempre: “Arriba
arriba hasta el final”.

Puede escucharse esta interpretación en el siguiente link:

https://www.youtube.com/watch?v=PIe-kKJ9e20

 

Jugadores como Natalio Pescia representan un verdadero legado para las instituciones deportivas por su entereza, garra y carácter puestos al servicio del club. La calidad es un atributo inherente a la alta competición, pero la preparación física y técnica, unidas a la actitud y personalidad, consagran un perfil altamente dispuesto para el triunfo. Ese es el caso de nuestro personaje invitado, gloria de uno de los equipos históricos de mayor relieve.
(John Cardona Arteaga
Profesor Universidad de Antioquia
Expresidente del DIM
Medellín, Julio de 2019)

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