
*Pero es imperativo que el técnico deponga su soberbia, que unos y otros hagan un examen de conciencia, reconozcan y corrijan sus errores.
Dos goles, ambos del volante argentino Hernán Hechalar quien reaparecía en el juego de ayer, en los primeros cuatro minutos del partido, constituían un buen augurio para ese DIM que, con un serio déficit en definición en el actual torneo, vulneraba rápidamente y no en una sino en dos ocasiones el arco verdiblanco del Deportivo Cali.
Sin embargo la esperanza y la cómoda ventaja roja fueron tan fugaces como ese 2-0 en el comienzo del partido y la anotación del descuento, de delantero Mateo Casierra cinco minutos después, por desconcentración defensiva del DIM, empezó a mostrarnos el corto recorrido entre el cielo y el infierno, el camino de una vertiginosa y vergonzosa caída, por goleada, en la décimo quinta fecha de la Liga Águila II del 2015.
No pudo ampliar la ventaja el DIM pese al dominio del balón y a las opciones que tuvo en el período inicial, y el frágil 2-1 con el que saltó al gramado en el complemento se hizo añicos no solo con el ingreso del atacante azucarero Rafael Santos Borré, sino, además, por la ausencia de fútbol, de actitud y de convicciones, sustituidos por la desconcentración, la displicencia y los errores desde el banco con los relevos.
Ante la incapacidad de una zaga en la que no respondió ninguno de sus integrantes, un medio campo en el que Cristian Marrugo fue un luchador en solitario y un ataque inoperante e inútil, el pasivo DIM del segundo tiempo vio pasar de largo al Deportivo Cali, lo vio celebrar tres anotaciones más con su afición y, lo peor de todo, se dejó absorber, sin sonrojo, por su fútbol, su táctica, su voluntad y sus goles, en un 2-4 que nos llena de vergüenza y desazón por la carencia de coraje en un Medellín derrotado por su propia apatía.
Ya es hora de despertar
El sueño de Sudamericana se esfumó, los ahorros en reclasificación se agotaron y la pérdida de posiciones en el presente torneo es demasiado preocupante.
El Deportivo Independiente Medellín se durmió en los laureles y así no podemos seguir…!!!
No podemos seguir haciendo experimentos en la defensa, inventando con Didier Moreno como lateral y alineando jugadores como Carlos Valencia, Luis Carlos Arias y Andrés Mosquera, cuyo rendimiento actual nos les permite aparecer ni en la suplencia. Tampoco podemos darle la espalda al “bajón” del cancerbero Anthony Silva.
No podemos pulverizar la primera línea de volantes con la exclusión de Moreno, que si bien funcionó ante el Junior, dejó a Daniel Torres en completa orfandad, con resultados, como ya lo pudimos comprobar en el estadio Palmaseca, catastróficos para el capitán rojo y para el DIM. Nos quedamos sin filtro en mitad de campo.
No podemos continuar en esta feria del despilfarro, con el desmedido desperdicio de cuantas opciones se fabrican y transformado en ventajosa contribución para el equipo contrario. ¿Cuál es el trabajo de Caicedo en los entrenamientos, que no se cansa de malograr una y otra vez las oportunidades de gol?
No podemos pretender que un gol o dos, anotados de manera temprana, sean garantía de triunfo en un equipo que, como el DIM, se desmorona en los segundos tiempos y, además, su ineficacia en pórticos contrarios ya es suficientemente reconocida por sus contendores. Los resultados se obtienen con tácticas, con continuidad, con identidad y, fundamentalmente, con goles que marquen o amplíen la diferencia frente al rival.
No podemos seguir regalando 45 minutos. Los partidos duran 90 minutos y el fútbol, el oxígeno y la combatividad, solo le alcanzan al DIM para un tiempo, generalmente el primero, o una fracción de él.
No podemos continuar con sustituciones que no se compadecen de las necesidades del partido ni del nivel de los jugadores. ¿Por qué fue relevado Hernán Hechalar , ayer? ¿Por qué fue tan tardío el ingreso de Fabio Burbano, un jugador para el que hay poca oportunidad y continuidad no obstante la ineficacia del ataque rojo? ¿Por qué se insiste con la titularidad de Luis Carlos Arias y Carlos Valencia?
No podemos seguir haciendo ensayos con inoperantes módulos que echaron por tierra los cimientos de la identidad conseguida y lograda por el equipo en los primeros juegos del campeonato. Módulos que hoy son maleables, permeables e incapaces de preservar y/o remontar marcadores.
No podemos repetir más la frustrante e indecorosa historia de los partidos ante Equidad. Cortuluá y Patriotas ni la vergonzosa derrota ante el Deportivo Cali. Una cosa es perder con dignidad y otra, muy diferente, entregar en bandeja de plata la victoria al rival.
No podemos seguir sacando disculpas en cada derrota. Es hora de que Leonel Álvarez reconozca que los errores presentes tienen su origen en el manejo de un cuerpo técnico que hoy luce tan confundido y obnubilado como los jugadores rojos en la cancha. Infortunadamente, el fallo es generalizado. Desde la confección de la nómina, hasta los esquemas tácticos y los relevos han sido equivocados en los recientes partidos jugados por el DIM. Nada, absolutamente nada excusa el bajísimo rendimiento del equipo en sus últimas presentaciones.
Enderezar el camino, una obligación
Boyacá-Chicó (partido aplazado de la octava fecha, que se jugará en el estadio La Independencia el próximo 14 de octubre) , Uniautónoma, Millonarios y Envigado en condición de local y Junior y Alianza Petrolera a domicilio, son los juegos que le restan al DIM en la fase clasificatoria del torneo.
Ante estos rivales, Independientemente Medellín está en la obligación de mostrar otra cara, otro fútbol y otras ambiciones.No podemos ceder más puntos, no podemos regalar más partidos, no podemos continuar por este tortuoso sendero que, irremediablemente, nos conducirá a un fracaso más.
Personalmente, aun creo en la idoneidad de nuestro Cuerpo Técnico y en la capacidad y talento de los jugadores rojos, muy a pesar de las dificultades actuales. Pero es imperativo que el técnico deponga su soberbia, que unos y otros hagan un examen de conciencia, reconozcan y corrijan sus errores, retroalimenten sus fortalezas mentales y deportivas, le inyecten sangre a sus venas y sentido de pertenencia a su corazón, se fijen una meta y se convenzan que ellos pueden, quieren y lo van a lograr. Tenemos que cambiar el rumbo. Porque, la verdad, NO PODEMOS SEGUIR ASÍ …!!!
[María Victoria Zapata B.]