
Por Luis Felipe Gómez Isaza. –
Columnista Cápsulas. –
Aunque en el año 2004 en la final de arranque también fueron tres goles de diferencia entre los contendores, el Nacional de ese entonces tenía un técnico que se las pudo ingeniar para llevar el partido de vuelta a los penales.
Famosa final que disfrutamos y que se perdió en la lotería de los lanzamientos desde los doce pasos fue la protagonizada entre verdolagas y tiburones. Veintidós años después se repite la misma final, pero esta vez, como en todo el torneo, Nacional no tuvo los argumentos técnicos para equilibrar el duelo y el marcador que, aunque es largo a favor del Junior, no creo que se pueda revertir, aunque en el futbol, todo puede suceder.
Pésimo juego el que presentó el equipo del Arias novato quien desde el banco cometió todos los errores posibles para perderlo, salvándose de un mayor guarismo. Nacional de la final de ida fue un mar de inexactitudes y además se encontró con el peor partido del semestre, equiparado con los también tripletes que le propinó Millonarios y el partido contra el Deportivo Pereira.
A lo antiguo, Arias el veterano mandó a marcar a Morelos y a Rengifo, hombre a hombre, tal como lo ordenaba Gabriel Ochoa sobre Maradona o sobre los habilidosos armadores del entonces. “Si va para el baño, métase con él, no lo deje mover. Y no los dejaron ver ni media. Puso dos velocísimos extremos y un inmejorable pivote goleador como Muriel quien se paseó sin rubor por el frente del área verdolaga.
Contó con la responsable colaboración de los marcadores que sin proyectarse, le dieron seguridad a la defensa y controlaron a Román y al intrascendente Velásquez. Peña por fin se lució y tuvo uno de sus mejores partidos, serio y sin hacer tonterías a las que nos tiene acostumbrados. El portero no tuvo mucha necesidad de trabajar pues el verde casi ni llegó y su ataque siempre fue controlado.
Nacional dio pena y tristeza, Arias el novato no entendió como salirse de las trampas de Arias el curtido general. Sin rumbo y sin objetivos claros en el campo, entregó el campeonato dócilmente, la rebeldía que es tan necesaria no apareció en ningún momento en los jugadores.
Racionalmente, no le veo posibilidades al equipo de Arias el novato, remontar una goleada como la de anoche no será tan fácil y ya el tiburón tiene más de media estrella en el bolsillo. Jugó cuando debía jugar y reparó además un pasado reciente lleno de curiosas salidas en falso. Son tan irregulares los equipos colombianos que el campeón será un eliminado más de los torneos CONMEBOL donde realizó una de sus peores participaciones.
Nacional, descansado y sin una competencia exigente de por medio, dejó ir una inmejorable oportunidad para aumentar las estrellas de su vitrina. Junior aprovechó la localía y mordió gran parte del bicampeonato. Esperemos como repara los errores el novato técnico. Por ahora se ve difícil y complejo el compromiso de vuelta, aun con el empuje de la gente, que es fundamental en el Atanasio.
