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Noche roja, roja, roja (María Victoria Zapata B., Dama Roja del comentario)

MARIA-VICTORIA-ZAPATAPor María Victoria Zapata B.

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*¡El nuestro, es un fútbol para creer…!!!
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En las graderías, en la gramilla, en el  bonito tifo que engalanó  la tribuna de oriental, en la taquilla,  en el resultado,  en un 1-0 que deja al DIM ubicado en la parte alta de la tabla y, fundamentalmente, en el fútbol que continúa en ascenso  y  que sigue sumando puntos a la ilusión, la noche de clásico se  vistió  con el color rojo que identifica al Equipo del Pueblo.

Anoche, el DIM nos obsequió un golazo de Cristian Marrugo, al minuto 47,  suficiente para el triunfo, y un fútbol   en el que confluyen  todos los esfuerzos y todas las esperanzas. Un fútbol símbolo de ilusión.

 

En deuda el primer tiempo

A pesar de las  ausencias de Juan Fernando Caicedo, Frank Fabra y Anthony Silva,  en  Independiente Medellín,  y de Macnelly Torres, Alex Mejía y Camilo Vargas, en Nacional, se esperaba muchísimo más del partido de la décima fecha  entre los tradicionales rivales de plaza, por lo menos en el aletargante período inicial.

Fue inferior a las expectativas el clásico N° 286 en su primer tiempo. 45 minutos de juego que   mostraron dos equipos tácticos, especulativos, poco colectivos  y concentrados en su trabajo en zona medular. Mientras  el  DIM  jugó sin complejos, como debe ser,  se adueñó del balón y arriesgó un poco más, Nacional  lució medroso en extremo y se limitó  únicamente  a cortar los avances rojos. Ambas escuadras carecieron de profundidad y las defensas superaron en todo a los ataques.  Nada que rescatar de ese insulso primer tiempo en el Atanasio Girardot.

La anotación de Cristian Marrugo cuando apenas se iniciaba el período complementario, pintó totalmente de rojo  clásico.  Con un Medellín  arriba en el marcador desde el minuto 47 y un Nacional  obligado a modificar su pasiva postura, se esperaba una reacción, que no se  produjo, en el cuadro visitante. Por el  contrario, fue el  DIM  el que  buscó con insistencia y a través Hechalar, Rodríguez,   Marrugo (relevado al minuto 66 por Pajoy)  y Luis Carlos Arias,  el segundo gol,   el de la tranquilidad.  Nacional  continuó huérfano de creación  y de un líder genuino  y  siguió  desconectado  entre medio campo y ataque.

Medellín se hizo fácilmente al control del partido, desnudó  todas las debilidades defensivas de Nacional  y, con el ingreso de Félix Micolta por Angelo Rodríguez  (minuto 78)   y Yilmar Angulo, por Hernán  Hechalar (minuto 83), modificó la figura táctica  y cerró espacios a fin de  evitar el reordenamiento ofensivo verdolaga  y su juego por las bandas tras el ingreso de  Andrés “Manga” Escobar,  Juan David Valencia y Luis Carlos Ruiz, en los minutos 61, 67  y 77, respectivamente.

Conclusiones:

Un primer tiempo para el olvido en el partido entre Medellín y  Nacional.

Ganó el DIM porque  con fútbol, inteligencia, combatividad,  orden   y estrategias buscó el triunfo. Perdió Nacional porque, además de juego y reacción,  le faltaron  cerebro, ambiciones, arrojo   y variantes.

Muy pobre la propuesta verdolaga. El equipo de Reinaldo Rueda mostró  anoche  inconsistencias y limitaciones tanto en defensa como en ataque, además, de  un exagerado conformismo. Le faltaron  agresividad  y un verdadero líder  en la cancha.

Acertó Leonel Álvarez también en las sustituciones,  que le permitieron al DIM  neutralizar cualquier acción verde por los costados.  En la esquina opuesta, falló Rueda con los relevos,  que resultaron inoperantes.

Táctica y futbolísticamente, Independiente Medellín  fue superior al Atlético Nacional. El 1-0 es un marcador corto para las diferencias observadas  en el clásico  N° 286.

 

Más que un triunfo

De la misma forma como la gradería se tiñó de escarlata, la gramilla se vistió de rojo en un clásico en el que, más allá de la victoria  obtenida,  el comportamiento individual y colectivo  siguen evidenciando un crecimiento constante,  un juego en el que ya armonizan la recuperación de Cristian Marrugo y Luis Carlos Arias  con la madurez de Jorge Arias y Didier Moreno,  el sorprendente  nivel del arquero  David González, la  entrega de Hernán Hechalar y el indiscutido  caudillismo de Daniel Torres, entre otros.

Más, mucho más que el elevado componente emocional que lo acompaña, el triunfo en el clásico es hoy sinónimo de un trabajo planificado y coherente con las expectativas de  directivos, cuerpo técnico, jugadores e hinchas. Es sinónimo de esfuerzo, de  compromiso y de  esperanza. Esa misma esperanza que ayer adicionó tres valiosos puntos  en la tabla de posiciones  y que hoy suma cantidades ilimitadas de ilusión en un DIM que  ya se muestra compacto,  sincronizado, con identidad, con estilo,  con fútbol y con objetivos claramente definidos.

Con un avaro 1-0, la noche del clásico N° 286 fue  totalmente roja. Y con el actual  proceso del DIM,   el equipo seguirá pintando de  esperanza, fe, alegría y confianza,  los rojos corazones de la hinchada Poderosa.  ¡ El nuestro, es un fútbol para creer…!!!

[María Victoria Zapata B.]

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