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*¡El nuestro, es un fútbol para creer…!!!
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En las graderías, en la gramilla, en el bonito tifo que engalanó la tribuna de oriental, en la taquilla, en el resultado, en un 1-0 que deja al DIM ubicado en la parte alta de la tabla y, fundamentalmente, en el fútbol que continúa en ascenso y que sigue sumando puntos a la ilusión, la noche de clásico se vistió con el color rojo que identifica al Equipo del Pueblo.
Anoche, el DIM nos obsequió un golazo de Cristian Marrugo, al minuto 47, suficiente para el triunfo, y un fútbol en el que confluyen todos los esfuerzos y todas las esperanzas. Un fútbol símbolo de ilusión.
En deuda el primer tiempo
A pesar de las ausencias de Juan Fernando Caicedo, Frank Fabra y Anthony Silva, en Independiente Medellín, y de Macnelly Torres, Alex Mejía y Camilo Vargas, en Nacional, se esperaba muchísimo más del partido de la décima fecha entre los tradicionales rivales de plaza, por lo menos en el aletargante período inicial.
Fue inferior a las expectativas el clásico N° 286 en su primer tiempo. 45 minutos de juego que mostraron dos equipos tácticos, especulativos, poco colectivos y concentrados en su trabajo en zona medular. Mientras el DIM jugó sin complejos, como debe ser, se adueñó del balón y arriesgó un poco más, Nacional lució medroso en extremo y se limitó únicamente a cortar los avances rojos. Ambas escuadras carecieron de profundidad y las defensas superaron en todo a los ataques. Nada que rescatar de ese insulso primer tiempo en el Atanasio Girardot.
La anotación de Cristian Marrugo cuando apenas se iniciaba el período complementario, pintó totalmente de rojo clásico. Con un Medellín arriba en el marcador desde el minuto 47 y un Nacional obligado a modificar su pasiva postura, se esperaba una reacción, que no se produjo, en el cuadro visitante. Por el contrario, fue el DIM el que buscó con insistencia y a través Hechalar, Rodríguez, Marrugo (relevado al minuto 66 por Pajoy) y Luis Carlos Arias, el segundo gol, el de la tranquilidad. Nacional continuó huérfano de creación y de un líder genuino y siguió desconectado entre medio campo y ataque.
Medellín se hizo fácilmente al control del partido, desnudó todas las debilidades defensivas de Nacional y, con el ingreso de Félix Micolta por Angelo Rodríguez (minuto 78) y Yilmar Angulo, por Hernán Hechalar (minuto 83), modificó la figura táctica y cerró espacios a fin de evitar el reordenamiento ofensivo verdolaga y su juego por las bandas tras el ingreso de Andrés “Manga” Escobar, Juan David Valencia y Luis Carlos Ruiz, en los minutos 61, 67 y 77, respectivamente.
Conclusiones:
Un primer tiempo para el olvido en el partido entre Medellín y Nacional.
Ganó el DIM porque con fútbol, inteligencia, combatividad, orden y estrategias buscó el triunfo. Perdió Nacional porque, además de juego y reacción, le faltaron cerebro, ambiciones, arrojo y variantes.
Muy pobre la propuesta verdolaga. El equipo de Reinaldo Rueda mostró anoche inconsistencias y limitaciones tanto en defensa como en ataque, además, de un exagerado conformismo. Le faltaron agresividad y un verdadero líder en la cancha.
Acertó Leonel Álvarez también en las sustituciones, que le permitieron al DIM neutralizar cualquier acción verde por los costados. En la esquina opuesta, falló Rueda con los relevos, que resultaron inoperantes.
Táctica y futbolísticamente, Independiente Medellín fue superior al Atlético Nacional. El 1-0 es un marcador corto para las diferencias observadas en el clásico N° 286.
Más que un triunfo
De la misma forma como la gradería se tiñó de escarlata, la gramilla se vistió de rojo en un clásico en el que, más allá de la victoria obtenida, el comportamiento individual y colectivo siguen evidenciando un crecimiento constante, un juego en el que ya armonizan la recuperación de Cristian Marrugo y Luis Carlos Arias con la madurez de Jorge Arias y Didier Moreno, el sorprendente nivel del arquero David González, la entrega de Hernán Hechalar y el indiscutido caudillismo de Daniel Torres, entre otros.
Más, mucho más que el elevado componente emocional que lo acompaña, el triunfo en el clásico es hoy sinónimo de un trabajo planificado y coherente con las expectativas de directivos, cuerpo técnico, jugadores e hinchas. Es sinónimo de esfuerzo, de compromiso y de esperanza. Esa misma esperanza que ayer adicionó tres valiosos puntos en la tabla de posiciones y que hoy suma cantidades ilimitadas de ilusión en un DIM que ya se muestra compacto, sincronizado, con identidad, con estilo, con fútbol y con objetivos claramente definidos.
Con un avaro 1-0, la noche del clásico N° 286 fue totalmente roja. Y con el actual proceso del DIM, el equipo seguirá pintando de esperanza, fe, alegría y confianza, los rojos corazones de la hinchada Poderosa. ¡ El nuestro, es un fútbol para creer…!!!
[María Victoria Zapata B.]