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Pasó de vivir en la calle a jugar con Rivaldo

William Vassoura, el "10" de Brasil en el Mundial Futsal. Foto Liga Argos.
William Vassoura, el «10» de Brasil en el Mundial Futsal. Foto Liga Argos.

La vida de Williams Vassoura es una de las muchas historias dignas de contar. El brasileño que se nacionalizó y milita  con Azerbaiyán en la Copa Mundial de Fútsal de la FIFA, fue dos veces premiado como el mejor de jugador de futbol 7 del planeta, al lado de la selección verde amarela, con la que ganó 2 mundiales de la disciplina. Además, compartió equipo con Rivaldo en su país natal. Sin embargo, antes de cumplir sus sueños, vivió 8 años en las calles de Recife.

 

Este talentoso jugador de 30 años de edad y quien lleva 4 tantos en el certamen orbital disputado en Colombia,  tuvo una infancia complicada y llena de percances. Siempre vivió en Recife, una ciudad ubicada en la costa del Océano Atlántico, al nordeste de Brasil.

 

Proviene de una familia humilde, en la que careció del afecto paterno, pues nunca conoció a su padre. Además, las condiciones económicas no eran las mejores y fue por eso que su abuela se hizo cargo de él, ya que su madre no tenía como responder.

 

Ese pequeño a sus 6 años, tomó la difícil decisión de vivir en las calles. Era buscar la comida o morir lentamente en su humilde hogar. Fue entonces que escogió la primera opción. En las calles tuvo que pasar por muchos peligros: ver como sus amigos se drogaban, presenciar muertes de personas en riñas por robos, sumado a las desapariciones de sus compañeros por líos con narcotráfico.

 

Fueron ocho lentos y largos años en los que trabajó sanamente y se crió sin vicios. Nunca consumió alucinógenos y mucho menos robó, tampoco era de tomar alcohol. Solo podía comer una vez al día, ya que no le quedaba mucho en el oficio de cargar bultos en las plazas de mercado o en los pabellones, estos, sus hogares de paso.

 

Sin embargo y pese a la adversidad, la vida le tenía preparada una sorpresa y fue a los 14 años. Un día pasó por un lugar donde estaban practicando fútbol. Le pareció gracia ir a entrenar y con los meses lo vieron jugar. Se dieron cuenta que aquel joven de ojos claros y piel trigueña, tenía el don del regate. Le decían que era la escoba que mejor barría, ya que “limpiaba todo a su paso”. (Vassoura en español significa escoba).

 

El club de fútbol Santa Cruz de Recife, que por cierto, viene a disputar por estos días un partido ante Medellín en la Suramericana. Aquel gran equipo, le dio la oportunidad de probarse y desde ese instante le cambió la vida. A sus 17 años, ya militaba allí.

 

Pero duró poco. Luego vio en el fútbol 7, un deporte el cual se le facilitaba por sus cualidades técnicas. Con el tiempo fue tomándole ritmo al punto de ser llamado a la selección brasilera de esa disciplina, ganando dos veces el mundial de futbol 7 y dos veces, catalogado  como el mejor del planeta.

 

Por cosas de la vida y la popularidad, fue llamado a jugar fútsal. Estuvo en Dubai, Rusia, Ucrania, España, Georgia, Croacia, Letonia, Kazajistán, entre otros países. Incluso estuvo en un mismo campeonato con el colombiano Angellot Caro, quien ha militado en la Liga Argos Fútsal. De tanto andar por diferentes partes, fue en Azerbaiyán, donde le abrieron las puertas, al punto de ser nacionalizado.

 

Lleva 11 años fuera de su país y cuando se le pregunta del por qué nunca intentó pedir una oportunidad en la selección brasilera de fútsal, esto fue lo que dijo: “En Brasil tienen la política, que ellos poco miran los que juegan afuera. Solo unos tantos. Igual yo acá en Azerbaiyán estoy muy feliz”.

 

En cuanto a su experiencia con Rivaldo, el crack de la selección de futbol y considerado uno de los mejores de los 90’s. Manifestó que fue una de los mejores momentos de su vida. Vistieron la camiseta de Mogi Miriam, un equipo de la segunda división del fútbol de Brasil. Esto, en el 2013. “Me impresionó su sencillez, nobleza y humildad”. Puntualizó el jugador emocionado.

 

Y esta es la vida de Williams Vassoura, pasó de sobrevivir  y pasar hambre en las calles a convertirse en un deportista de talla mundial, con reconocimiento en el fútsal, fútbol 11 y fútbol 7. Alguien que supo perseverar, que no puso las limitaciones como una excusa y que ahora, solo piensa en ser mejor cada día. Actualmente vive en Azerbaiyán y en sus vacaciones trata de ir a Brasil para compartir con su hijo de 8 años, que para él, es el motor que le da la fuerza cada que se levanta.

(Fuente: Liga Argos)

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