
Por Juan Gonzalo Montoya
*Si sigo esperando que alguien de los 57 ejecutivos que hay en Nacional salga y diga algo.
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La semana pasada un amigo escribió en un chat de compañeros del colegio que Nacional era un equipo sucio, de inmediato yo le contesté que el verde de Antioquia no era un equipo que se caracterizara por ser malintencionado en el terreno de juego, que eran casos puntuales de jugadores.
Pero el domingo mi amigo volvió a escribir en tono irónico en el chat el mismo comentario, aunque sé que lo hace por pura guasa, soy el único hincha de Nacional en un chat lleno de hinchas del América y del Cali, aunque hay algún simpatizante del verde mas no hincha y claro no falta la joda entre unos y otros después de cada partido dependiendo de cómo vayan las cosas del equipo de los amores de cada uno.
Pero volviendo al puyazo de mi amigo, este fin de semana se repitió más de lo mismo con un fea entrada de Bryan Rovira sobre un adversario que le mereció la tarjeta roja y perjudicó al equipo dejándolo con diez jugadores en un momento clave del partido, además la falta fue en un sector del campo que no ameritaba algo así, como consecuencia esta expulsión tuvo mucho que ver en el marcador final del partido, porque la falta que hizo Helibelton, esa si la tenía que hacer porque el jugador estaba a punto de entrar al área, fue en el lugar que ocupaba Rovira en el campo, con lo que no contaba Palacios al tratar de evitar un penal era con el descuadre de Cuadrado.
Al margen de que se clasifique entre los ocho o no, Nacional no lo merece ni de vainas, me preocupa y mucho el tema de volvernos un equipo de pataduras, lo del muchacho Reyes que es un joven y jugador de la Sub 20 fue una entrada criminal, que era de roja y solo se llevó una amarilla, no sé qué pasa con los árbitros en Colombia y que ven, estos dos personajes.
Reyes y el juez central no deberían volver a un terreno de juego hasta que Bryan Fernandez pueda pisar el tapete verde de nuevo, eso sería justicia divina, así de una vez por todas aprende Reyes, un jugador aun en formación, que los que están al frente son colegas de trabajo que viven de lo mismo que él y no enemigos, pero no el muchacho de premio se va a jugar el mundial de Polonia cuando lo debería mirar por la tele.
Otro ejemplo de pataduras no lo hicieron los jugadores del verde sino la hinchada, que agredieron verbalmente a un directivo de Rionegro y su acompañante, que pensara la hinchada, que los partidos hay que ganarlos por decreto ante los equipos pequeños de la región, bien por el Fair Play de Rionegro Águilas y por Leones el año pasado, el futbol se gana jugando, corriendo y poniendo lo que hay que poner, huevos y amor propio.
Del partido en sí, prefiero no hablar, ya varios columnistas de Cápsulas lo han descrito con lujo de detalles, pero si sigo esperando que alguien de los 57 ejecutivos que hay en la institución salga y diga algo, porque yo si quiero saber para dónde vamos o si nos vamos a quedar así.
Saludos.
Juango.