Por Santi Nolla, Mundo Deportivo
* En Manchester se encontrará con un propietario árabe que pondrá el dinero que se necesite.
Guardiola fue muy claro en la celebración de la cuarta Liga consecutiva del Bayern, cuando se excusó por no ganar la Champions: “Un equipo como el Bayern lo debe ganar todo y si ese título no llega en tres temporadas ha de venir otro entrenador”, comentó cerrando así cualquier debate y dejando claro que se había dejado de cumplir un objetivo. Pep, aplaudido por los aficionados bávaros, prometió que volvería: “Amo esta ciudad” fue su adiós antes de hacerse cargo del Manchester City.
Los dos proyectos son distintos. En el Bayern, Guardiola estuvo sujeto a la presión de los ex futbolistas y al fantasma de Heynckes que lo persiguió desde el primer día con un triplete ya conquistado. En Manchester se encontrará con un propietario árabe que pondrá el dinero que se necesite y con Soriano y Txiki, dos ex blaugrana que le darán todo el poder que necesita y que en Alemania no ha podido tener.
Sustituirá a Pellegrini que ha acabado diciendo que el anuncio del fichaje de Guardiola perjudicó claramente al equipo en febrero y lo alejó de la Premier League, aunque llegó a semifinales de Champions y conquistó la Copa de la Liga. Pero el City deberá hacer fichajes, por lo que se entiende que Txiki no hizo los deberes en su día para competir al máximo nivel esta temporada. El fútbol de Manchester ha sido bastante flojo, pese a llegar a las semis de Champions. Pep, ahí, tiene un buen recorrido y mejorará sin ninguna duda lo visto en la última campaña.
Pep impondrá su idea de fútbol control y de posesión en una Liga más acostumbrada al juego del Leicester, que ganó la Premier siendo el segundo equipo con menos posesión del campeonato. Un fútbol al estilo Barça o Bayern tendrá buen cobijo y buenos resultados en una Premier apasionante en la que los grandes deberán reforzarse, y mucho, este verano.