
*Real Madrid y Sevilla se juegan mañana (09) en Noruega el primer título de la temporada.
Desde el año 2013, la UEFA decidió poner punto y final a su largo noviazgo con el estadio Luis II de Mónaco. En 1998, la máxima autoridad del fútbol continental decidió revolucionar la Supercopa de Europa.
Del clásico partido de ida y vuelta, con el segundo choque en casa del campeón de Europa, se paso a una final de partido único en sede neutral. La UEFA firmó un contrato con el feudo del principado monegasgo para celebrar allí la final durante quince años. Y así fue.
En 2012, Chelsea y Atlético disputaron la última (con triunfo colchonero) y desde entonces, la sede de la Supercopa de Europa es rotatoria y en estas últimas cuatro ediciones ya ha recorrido ya media Europa.
El Eden Stadium de Praga tomó el relevo en 2013, con triunfo del Bayern de Guardiola sobre el Chelsea de Mourinho en la tanda de penaltis (2-2, resultado final. 5-4 desde en las penas máximas).
El Cardiff City Stadium de la capital galesa acogió en 2014 la final entre el Real Madrid y el Sevilla, con triunfo blanco sobre los andaluces gracias a un doblete de Cristiano (2-0). La pasada temporada, el estadio Borís Paichadze de Tiflis, en Georgia, vivió un espectáculo de los buenos entre Barcelona y Sevilla. 5-4 a favor de los culés, ganadores del título en la prórroga gracias a un gol de Pedro a falta de cinco minutos para el 120.
En este 2016, El Lerkendal Stadion de Trondheim, habitual sede del Rosengborg, acogerá la reedición de la final de hace dos años.
(Esta historia la escribió Rubén Cañizares en el diario ABC)






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