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Porterías más amplias. (Viernes del recuerdo).

Esquema de la propuesta para una portería más amplia hace 36 años.

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Por Tobías Carvajal Crespo.
Columnista Cápsulas – Cali.

A finales de 1990 y de cara al Mundial de 1994 en los Estados Unidos -sede por primera vez en la historia- se comenzó a considerar la posibilidad de ampliar las dimensiones de las porterías en cuanto al fútbol se refiere, con el ánimo de hacer más atractivo el espectáculo.

La propuesta formulada por Joao Havelange y Joseph Blatter, máximos jerarcas futboleros por aquellos días, comenzó a ser analizada en Zurich con 4 años de antelación al evento en suelo Norteamérica.

El presidente de la UEFA, Lennart Johansson se mostró desde el primer momento contrario a dicha posibilidad, además de advertir que no se podría sacar avante un cambio tan radical de un momento a otro.

La idea, defendida a toda costa por Havelange y Blatter consistía en aumentar el ancho de los arcos de 7,32 metros a 7,75 y el alto de 2,44 metros a 2,60, medidas vigentes desde 124 años antes, modificadas ligeramente en la temporada 1961-1962, cuando los postes dejaron de ser cuadrados para ser redondos como se observan hoy.

Una modificación a todas luces acertada, pues cambió para gol o para evitarlo el rumbo de un pelotazo contra los 3 palos. Las aristas dejaron de influir en el destino final del balón.

La ampliación propuesta consistía en 43 centímetros más a lo ancho por 26 a lo alto.

A la posibilidad de un arco más amplio se sumó el concepto del portero italiano Gianluigi Buffon, argumentando la mayor estatura física de los arqueros con el transcurrir de los años. En antaño, versiones no confirmadas hacían referencia a porterías de 10 metros de ancho por 2,50 de alto.

‘Pelé’ fue una de las figuras mundiales que apoyó tal propuesta en contraposición al técnico argentino Carlos Salvador Bilardo, para solo citar 2 figuras notables del ambiente futbolero suramericano.

Además de lo anterior, 36 años atrás el mismo Havelange tenía la idea de implantar en el Mundial de 1994 la división de un partido de fútbol en 4 tiempos de 25 minutos cada uno con el objeto, en el fondo de todo ello, de dar cabida a una mayor pauta publicitaria. Siempre el signo ($) por encima del espectáculo.

En el Mundial de 1990 en Italia, los partidos de 90 minutos solo tuvieron un tiempo efectivo de 54, pues el resto se evaporó -como 7 lustros después- en pérdida deliberada de tiempo, contra lo cual hasta hoy no existe antídoto eficiente. Fue el Mundial -hasta ese momento- con más baja cuota de gol en la historia.

Todo lo anterior quedó sujeto a la International Football Associattion Board, único organismo con autoridad sobre tales reglas que por los mismos días estaba conformado por 4 miembros de las federaciones británicas -País de Gales, Irlanda del Norte, Escocia e Inglaterra- además de 4 dirigentes de la FIFA, con Havelange y Blatter a la cabeza.

Finalmente, a comienzos de enero de 1991, el presidente Joao Havelange descartó la posibilidad de ampliar las porterías, luego de una visita al Ecuador con motivo del ya cercano Campeonato Mundial Juvenil Sub-17 de la época.

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