Capsulas de Carreño

Preocupa pero no sorprende.

Por Gilberto Maldonado Bonilla.

 

*Esperemos que los directivos sean capaces de emprender la renovación del recurso humano.
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No es sorpresa para nadie que Atlético Nacional padezca de trastorno bipolar; es un equipo sin identidad (algunos osan aún de hablar del verde como un equipo de jerarquía).

Vaya osadía! No es Atlético Nacional que tenga dentro su agenda institucionalizar la manida jerarquía; entendida ésta como mantener una línea de juego arraigada en lo instintivo.

Pero, ¿qué tenemos? Un equipo que hoy te brinda un buen espectáculo en lo futbolístico y, como consecuencia, un buen resultado. Pero Atlético Nacional es como los sentimientos: pan de hoy y hambre para mañana.

El comportamiento cíclico, en lo que a fútbol concierne, preocupa pero no sorprende. Preocupa porque los directivos han sido inoperantes en rescatar al equipo de las garras de una burocracia que irrespeta la institucionalidad y a los seguidores de Atlético Nacional.

Y más aberrante aún si es un problema de larga duración en el tiempo; problema que los directivos y la misma organización propietaria del equipo han pretendido solucionar con interinidad tras interinidad en el cuerpo técnico. ¿Será que la infidelidad se combate vendiendo la cama?

Y viéndolo desde otra perspectiva: que prisa pueden tener los directivos de Atlético Nacional para tomar radicales decisiones si en cada fecha como local tienen una considerable e inmerecida cantidad de aficionados en el estadio?

Frente a Águilas Doradas es la repetición cíclica de la historia de Atlético Nacional: después de un gran desempeño viene el partido o los partidos para el olvido y para aumentar la neurosis de los aficionados. La metáfora de la vaca ladrona que no olvida el portillo.

En corto plazo el equipo terminará campaña como ha sido durante el presente año: como sea, a lo que salga y dejando todo en manos de la diosa fortuna; porque en lo futbolístico el panorama es bien denso. Lo podría salvar que el torneo lo puede ganar cualquiera.

Preocupa a largo plazo. Lo más seguro es que tengamos que «tragarnos el sapo» de tener que ver a buena parte de los jugadores que hoy atentan contra la salud deportiva del equipo vistiendo el uniforme en las competencias del próximo año: torneo doméstico y copa libertadores. O sea Atlético Nacional no futuro.

Esperemos que los directivos sean capaces de emprender la renovación del recurso humano. Es lo esencial para hablar de un promisorio punto de partida.

De lo contrario, tendremos más pronto de lo imaginado un nuevo técnico en interinidad.

Gilberto Maldonado Bonilla.
Hincha de Atlético Nacional.
Medellín.

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