
Por Rodrigo Ramírez R.
*Sólo nos queda la opción de ser campeones, pero con qué por Dios?
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Fue en la época de Juan Carlos Osorio, cuando el Director de Cápsulas Sr. Alfredo Carreño, me invitó a que escribiera columnas en este diario digital, agradecí y acepté encantado ya que con J.C.O, tendría material con que deleitarme y seducir a todos sus detractores. Gracias a Dios, después llegó Reinaldo Rueda, fue una época gloriosa donde escribía con la pasión de un hincha orgulloso del verde.
Hoy decepcionado, después del partido de ayer que fue una vergüenza, no solamente perdimos, sino que nos bailaron y nos cantaron los oles propios de una corrida de toros. El América ganó con suficiencia y los hinchas estaban de carnaval puesto que se quitaron de encima ese San Benito de muchos años, razón que me animó a escribir estas notas.
Algunos dirán que Osorio no estaba en el banco, pero para nosotros los hinchas es lo mismo Pompilio Páez, es la sombra del técnico, sus argumentos, sus explicaciones técnicas, tácticas y su idioma rebuscado no las entiende nadie y parece ser que menos los jugadores.
En varias entrevistas a los dos técnicos siempre les oímos decir: la meta para que el equipo entienda nuestro sistema, es de 50 sesiones de entrenamientos pero cuando se llegó a este tope dijeron; ya los muchachos asimilaron lo que el técnico quiere, creo que van más de 60 y todavía no sabemos que han aprendido o a qué juegan.
Si el objetivo es la Copa libertadores, el camino es muy oscuro. Eliminados sin pena ni gloria de la Copa Colombia y ahora perdiendo los puntos que nos animaban para la reclasificación.
¡Conclusión¡ Sólo nos queda la opción de ser campeones, pero con qué por Dios?
Para pasar la angustia, vi la transmisión del partido Junior y Millonarios, un verdadero clásico. Cuando terminó recordé, que cuando muchacho nos íbamos los domingos a cine-doble dos películas con la misma boleta. La primera siempre resultaba ser una lata y la segunda la buena, que sábado tan triste.
