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Nacional. Quedamos de copa aguardientera.

Triunfo contundente de Millonarios. Fracaso 2026 de Nacional. Foto @nacionaloficial.

Por Jorge Iván Londoño Maya. //
Columnista Cápsulas.

Hasta San Pedro con su buena noche climática, hizo parte de los 42 mil y pico que por primera vez en este año, y parte del anterior, abarrotaron el Atanasio, y pusieron a caminar como gansos por las tribunas a los vendedores de todito; y súmele los millones de televidentes que desde temprana hora nos “patiamos” hasta el calentamiento de ambos equipos.

Un marco sin igual para dos equipos, Nacional y Millonarios, que aparte de la tradicional rivalidad, representan lo más granado en cuanto al historial y los galardones alcanzados.

Pero no se trataba de un partido más por el torneo colombiano, era nada menos que el pase para la continuidad en la Copa Suramericana, evento que no solo en materia económica se torna sustancioso, sino también por su jerarquía en el ámbito suramericano, convirtiéndose en el único galardón que no aparece en la vitrina del equipo  verdolaga.

El técnico Arias echa mano de lo mejor de su nómina, con el inevitable reparo de la hinchada, en uno o dos jugadores; y lo mismo hace Bustos por parte de los embajadores. 

En horario de café con leche y tostadas, 7 y 30 de la noche, el conocido árbitro brasileño Sampaio da inicio al encuentro, y de entrada se esboza un partido intenso, en el que Nacional asume las riendas y Millos espera y contrataca. Rengifo asume el control en el medio campo, con la ayuda de Campuzano y la mirada de Mateus; Nicolás Rodríguez se muestra con propiedad por la franja derecha, y Sarmiento hace lo mismo por la izquierda;  Morelos como el judío errante. Dos opciones de gol para ambos equipos, con mayor prestancia la de Nacional por parte de Rodríguez.

Al minuto 20, saque banda a favor de Nacional que ejecuta Casco, balón para Morelos que de taquito lo manda a Tesillo, pero Contreras con la cabeza recupera la bola, avanza unos metros y cuando llega a la mitad de la cancha saca un zurdazo, como si se tratara de una jugada de golf, y baña a Ospina, que había dejado la casa sola, desatendiendo las enseñanzas de la profesión. Señor gol que teníamos con marca registrada a nuestro favor, pero que esta vez nos correspondió sufrir en carne propia. ¡Ay Dios!

8 minutos después nos vuelve el alma al cuerpo, porque Campuzano se inventa un pase celestial para Rodríguez, que gana en espacio y velocidad, y saca un riflazo imposible para Novoa; gol que empata el partido y nos vuelve a ilusionar con el triunfo.

Pero el destino nos tenía preparada otra prueba de esfuerzo. Minuto 40, llegada en masa de Millos al arco de Ospina, borbollón, y Simón García, por despejar el balón, patea la pierna de Contrerasl, falta que de inmediato se convierte en pena máxima y de paso en dolor de cabeza para Ospina, que para esta jugada mantiene el arco de par en par; cobra Leo Castro y deja el marcador 1 a 2 a favor de los azules al término del primer tiempo.

Arias se percata que Mateus no aporta a la contención, y de entrada para el segundo tiempo hace el cambio por Chicho Arango, que todavía sigue haciendo fila en emigración del José María Córdoba; y al mismo tiempo retira a Sarmiento, posiblemente por la tarjeta amarilla, para que entre Marlos Moreno y de paso nos ponga a fruncir el ceño, con su intrascendente juego.

Nacional se apropia del partido, balones que salen rozando los verticales, los puños de Novoa respondiendo, tiros de esquina a granel que se desperdician, cobros infantiles de tiros directos. Al contrario, Millonarios en dos contragolpes pega un balón en el horizontal y al minuto 74 es Contreras que sale despedido, con balón incluido, acompañado codo a codo por Campuzano que resultó impotente para detener ese misil, sale Ospina y por un ladito le acomoda la número 5 para el tercero y definitivo y el segundo de su cuenta. 

Se cumplen los 97 minutos del partido, con un triunfo contundente de Millonarios, que fue un equipo serio, superior en todos los aspectos, aplomado y sabedor de lo que estaba en juego; además con un meticuloso análisis previo a la contienda por parte del técnico Bustos.

Nacional por su parte, fue un equipo confundido, con actuaciones individuales que no estuvieron a la altura de lo que se conoce, con dos errores graves que se convirtieron en goles en contra y para ajustar un técnico que sigue confundido.

Una derrota que duele, por todas las connotaciones que la arropan, ante la hinchada que siempre pone lo mejor de su repertorio para apoyar al equipo y que a cambio recibe una cachetada. Si señores, quedamos de copa, pero aguardientera, porque es la Copa Colombia la que nos espera.

“El secreto del éxito en la vida de un hombre, está en prepararse para aprovechar la ocasión cuando se presente”. Benjamín Disraeli.

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