
Por María Victoria Zapata B. //
Columnista Cápsulas. //
Dice mi papá: el DIM vivió hoy toda la semana santa:
Pasión, muerte y resurrección. ¡Amén!
Alejandro Hoyos Sucerquia – @AlegandroHoyos
Si para nosotros, los seguidores de Independiente Medellín, hubo algún partido difícil de definir en una o pocas palabras en el presente campeonato, fue justamente el que jugó anoche el DIM ante el América de Cali. Sin embargo el reconocido humorista (Suso el paspi) e hincha poderoso, en su analogía, describió los 90 cambiantes minutos de un compromiso en el que la apatía y derrota del primer tiempo se transformaron en combatividad y un gratificante triunfo en el segundo.
Incoherencias a granel.
Los primeros 45 de juego llegaron con una alineación incomprensible en el DIM, un planteamiento más inexplicable aun, con la misma insolvente línea de 3, generación y ataque inexistentes, un centro delantero de mentiritas (Diego Moreno), un fútbol reducido a su mínima expresión y un equipo carente de velocidad, de ideas y, lo peor, de ambición.
Por ello, fue absorbido por un rival que lo dominó a su antojo, le quitó el balón y, con anotación de Yeison Guzmán, se fue arriba en el marcador al minuto 25, el primer tiempo fue un verdadero calvario para la hinchada del DIM. Cada incursión americana era penitencia, sufrimiento y aumentaba el temor de una goleada visitante en el Atanasio Girardot.
Otro fútbol, otro DIM
Después del relevo de Kevin Mantilla (lesionado) por José Ortiz, al minuto 36, en el período complementario se produjeron otras sustituciones que trajeron consigo notorias modificaciones tácticas y futbolísticas para el DIM: Enzo Larrosa por Halam Loboa, al minuto 46; Daniel Cataño por Hayen Palacios, al 61; y Esneyder Mena y Yony González por Leyser Chaverra y Diego Moreno, respectivamente, al minuto 83.
Y se observó, igualmente, un DIM más en función de ataque y lleno de voluntad de ganas, de coraje, y también de desespero. Palacios, Fabra y Chaverra, desperdiciaron una opción múltiple de gol al minuto 53. Sin embargo, fue el zaguero, José Ortiz, relevo de Mantilla y duramente cuestionado por su bajo rendimiento en el campeonato, quien le dio vuelta al marcador con dos certeros cabezazos en la agonía del partido. El primero, tras un centro de Francisco Chaverra en el minuto 84. El segundo, después de la ejecución de un tiro de esquina que cobró Daniel Cataño, al 89.
Al final, las preguntas de siempre
- A sabiendas del apremio por puntos y triunfos, ¿qué pretendía el técnico Alejandro Restrepo con ese incoherente planteamiento del partido y la absurda línea delantera que diseñó para enfrentar al América?
- ¿Por qué insiste una y otra vez con su inútil esquema de 3 si no contamos con los zagueros idóneos para ello?
- ¿A qué obedecen las fluctuaciones en el estado de ánimo del equipo?. ¿Por qué razón la combatividad, el pundonor y el notable sentido de pertenencia que se observaron en el juego de hace 2 semanas ante Junior y el período complementario ayer, con América, no son constantes en el DIM?
Conclusiones.
Un partido con dos tiempos diametralmente opuestos, un DIM frío y apático en el primer tiempo, comprometido y batallador en el segundo, experimentos que fallaron una vez más, sustituciones y cambios que dieron resultado, una mejoría notable en el rendimiento de Francisco Chaverra, un auspicioso regreso de Daniel Cataño y dos goles que en el plano anímico, valen un potosí para el zaguero José Ortiz.
Finalmente, un acertado replanteamiento del partido, muy eficaces sustituciones y una potente inyección de amor propio y tenacidad, fueron determinantes para la remontada y el triunfo América, 2-1. ¡Cómo quisiéramos ver a nuestro DIM jugar siempre así, con el alma…!!!
Y, si, le asiste toda la razón al hincha Alejandro Hoyos en su comentario respecto de este juego en el Atanasio Girardot: “El DIM vivió hoy toda la semana santa: Pasión, muerte y resurrección”.
.María Victoria Zapata B.