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Rueda manejó el ajedrez Verde. (Jorge Alberto Cadavid)


Por Jorge Alberto Cadavid Marín

 

*Nacional sigue enamorando e independiente a los imponderables acomoda su planteamiento a las circunstancias.

Nacional fungía de local en Curitiba, de entrada presión para obtener la pelota y su dominio, así empezó haciendo fútbol, fue disfrute y deleite que se concretó con jugada preciosista entre Macnelly y Guerra que finalizó Borja.

Pero gol a los 13 minutos, hasta los 27 lesión de Bocanegra y expulsión ingenua de Nájera, el manejo de los hilos del juego jugaron en la mente de Rueda, recomponer la defensa en forma sustancial y del deleite inicial al aguante heroico .

Seguía apuntarle a la técnica, al orden, a tener el balón perdiendo continuidad en la alegría y dominio que mostró desde el inicio.

Defender el gol, materia en desarrollo con actitud y hombría, Nacional muestra sus facetas a como las circunstancias se lo exijan, compite y muestra su entrega.

En la complementaria, Nacional entró a aguantar, la avalancha local se hizo efectiva, importante no defender muy cerca del arco de Armani, que volvió y es recurrente a ser figura.

Dos párvulos, Aguilar y Cuesta se defendieron con todas las armas, mostrando capacidad y entrega y firmaron su compromiso con el futuro no siendo inferiores al reto. Complacencia.

Los minutos pasaban el ataque local era insistente, pero Nacional aprovechaba contragolpes con opción de aumentar la ventaja, Borja las tuvo y las desperdició en ambas etapas. En un descuido defensivo Coritiba logró lo que buscaba, el gol del empate ya muy cerca del final.

Ante el infortunio tempranero, la igualdad al final es un buen resultado, el hecho es ratificarlo en Medellin para acceder a las semifinales, Nacional sigue enamorando e independiente a los imponderables acomoda su planteamiento a las circunstancias.

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