Capsulas de Carreño

Shao Paulo (Jorge Iván Londoño Maya)

 

Por Jorge Iván Londoño Mayajorge-ivan-londono

 

*Independiente del Valle, un equipo con jugadores que juegan con doble hache, hambre y huequello.

 

Ese gol tempranero de Sao Paulo nos hizo “tragar el cabo”; menos mal, Berrio con su pase y Borja con su golazo, nos hicieron el exorcismo y lo expulsamos.

 

Nacional, “sin querer queriendo”, le dio vida  a las especulaciones previas al partido, tan comunes en el ámbito futbolero, gracias a su pasividad inicial, a la falta de presión a la salida de los paulistas, el enredo en el medio campo, y  las   imprecisiones defensivas. Esos primeros quince minutos estuvieron lejos de aquel Nacional impetuoso, que desde el pitazo inicial manda en la cancha, y mucho más cuando juega de local.

 

Muchos dirán que el de la obligación era de Sao Paulo por ir perdiendo la serie por dos goles; aceptado, pero eso de bajar tanto los guayos, y dejarles servido en bandeja el primer tanto, tampoco estaba en el repertorio.

 

Afortunadamente Nacional con el empate se afianzó, recobró la memoria y volvió al fútbol que lo encumbró como el mejor de todos en las fases cumplidas. Volvieron las llegadas de Berrio, las opciones de gol, en especial esas dos de Marlos que nos dejaron con las manos en la cabeza, con cara de no te lo puedo creer y madrazos a flor de labios, que alteraron la tranquilidad de mi esposa, inmersa en otro programa, quien presurosa llegó a preguntarme: amor ¿Qué fue lo que pasó?

 

Con la entrada de Guerra el juego siempre pasa a otro plano, y como era de esperarse, una estupenda jugada suya terminó en la pena máxima, cobrada magistralmente por Borja para ratificar que el que es caballero repite, y para sentenciar de una vez por todas, el paso a la final.

 

Esperamos para estos 180 minutos que nos separan de la gloria, que Sebastián retome su calidad, con la que se ganó en más de una ocasión, ser nombrado como el mejor jugador del partido. Que Bocanegra se erija como el sólido marcador de punta que es, y que se “despida” ojalá con dos goles de su cosecha. Que Macnelly se vuelva el socio de todos, el caudillo de la creación y nos deleite con sus cobros magistrales. Que los demás mantengan su buena racha, y que el profesor Rueda nos siga deslumbrando con su sapiencia.

 

En la final nos veremos las caras con Independiente del Valle, un equipo con jugadores que juegan con doble hache, hambre y huequello. Un equipo de dos pesos en nómina pero millonario en actitud y entrega. Nacional, además del suficiente fútbol que tiene para enfrentarlo, deberá echar mano igualmente de ese par de haches, sin importar que nos digan plagiadores.

 

¡Qué momentos señores!

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