Icono del sitio Cápsulas de Carreño

«Si 20 años no son nada, ¿Se imaginan 99?»… Felicidades don Mike…

99 años de vida. Mike Forero Nougués. Foto Rodrigo Dueñas.

Por Rufino Acosta
@ruffinoacosta

-Si 20 años no son nada, ¿Se imaginan 99?.
-Don Mike Forero Nougués celebró el cuasicentenario rodeado por la familia y algunos amigos.
-Apagó las velitas en medio de cálidos aplausos y dejó ver su espíritu de garrotero invencible.
-Rodrigo Dueñas y el suscrito tuvieron el privilegio de ser sus escuderos de ocasión.

Mi entrada a El Espectador de los Cano se aceleró, en buena medida, no solo porque Mike Forero Nougués viajaba mucho, sino porque se demoraba para regresar. Parece cuestión de broma, pero no. También, claro, porque me abrió las puertas y vio que sabía leer y escribir…bueno, casi. Eso fue hace nada menos que 51 años. Un poco menos de la mitad de la edad que cumple el 21 de diciembre, el legendario y célebre periodista santandereano.

Debo reconocer que algo ayudó el hecho de haber ejercido como corresponsal en Santa Marta en 1964. Como tenía la idea de venir a Bogotá para estudiar Derecho, hacer un puente era cuestión de sentido común. Antes de hablar sobre mi primer encuentro con Mike, creo que es pertinente anotar que fui a El Tiempo. Y eso merece una explicación.

Cuando salí de Santa Marta, Hugo Jaramillo, entonces director de El Informador, diario en el que tuve mis primeras y gratas experiencias periodísticas desde 1960, resolvió entregarme una carta para Hernando Santos, director del gran diario que todavía tenía sus instalaciones en la Jiménez con séptima. Hugo sabía que pretendía entrar al Externado y tendría que trabajar para sostenerme en medio del frío capitalino. «Podrás estudiar derecho, pero nunca dejaras de ser periodista. Ya tienes el virus y es incurable», me advirtió en tono bastante serio.

La carta se explica por su amistad con Hernando Santos, aunque sabía que mis querencias se inclinaban hacia la otra esquina. Agradecido, pedí verlo, me atendió amablemente, le mostré la nota y dijo más o menos que fuera donde Humberto Jaimes, jefe de deportes. «El decide», señaló si mal no recuerdo. Humberto, también hombre afable, fue franco y directo, no había vacante y nada qué hacer.

Fue así como, quemada la opción de la amistad de Jaramillo, me dejé de tomar atajos y me presenté ante el caballero de Piedecuesta. Hubo empatía total y… alístese para probarse. Al principio, solo turnos de sábado y domingo o nocturnos. Así pasaron los días y las semanas. Con ello me bastaba para sonreír. Ganarse 80 pesos era un privilegio que el provinciano recibía como maná.

Mike salía a cubrir competencias internacionales y me abría espacio para que los turnos fueran diarios. Como se tardaba para volver, porque viajaba a Chile y regresaba por Londres, lo que era temporal, se convertía en permanente. Así sucedió durante unos meses y en junio de 1965, después de uno de sus periplos, Mike volvió radiante, me llamó a su escritorio y simplemente comentó, como algo natural: «ya hablé con Guillermo Cano, le dije que necesitaba otro redactor y es usted. Vaya a personal».

De esa manera comenzó la que sería una relación de alumno y maestro, de amigos entrañables, y un proceso de aprendizaje en la mejor escuela de periodismo que pude conocer durante mi recorrido por el mundo del entrañable oficio. Hago estás pequeñas y emocionadas remembranzas para reiterarle mi afecto y reconocimiento al incomparable jefe, que llega los 99 años rodeado por hijos, nietos,amigos y allegados.

Un pastel gigante para tantas velitas. Digo lo obvio: Mike Forero Nougués dejará una huella imborrable en el periodismo colombiano y cuando se escriba la historia tendrá un espacio de primera fila. A Clemente, Norma y Patricia, y a todo el clan de la Forerada, va el abrazo de alegría por los 99 de Mike. El club de sus amigos y admiradores está de fiesta. Quizás ya no se acuerde de sus tiempos dorados. No importa. Nosotros sabemos quién es él y el extenso camino que hizo en sus extraordinarias andanzas. Felices 99 Mike.

Salir de la versión móvil