
Por Hugo Illera Jiménez, Diario Deportes
¿Alguien conocerá algún Sicólogo de penales? Junior necesita contratarlo de manera vitalicia…
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Sí, tal cual. Junior eliminó al propio Junior. Mientras veo a Thiago Heleno correr, hacia la tribuna después de acertar el quinto lanzamiento del Paranaense, para ganar la Copa Suramericana por la vía de los pénales luego de un doble empate 1-1 en los que el equipo barranquillero debió ganar por sus oportunidades dilapidadas frente al arco brasilero. 11 remates un gol en el primer juego y 16 remates otro gol en el segundo, es inconcebible.
Como igual de inconcebible es haber botado dos pénales para ganar en los 90 minutos. Uno en Barranquilla y otro en Curitiba. Que Junior fue superior a Paranaense en los dos partidos es cierto. Que jugó mejor que Paranaense es cierto también, que es una de las mejores versiones en la historia del equipo es igualmente cierto, pero como digo siempre, ya eso son sólo anécdotas de un torneo que ha terminado.
Lo que vale y se recuerda son los títulos y estuvimos a dos penales de conseguirlo y los balones lanzados por Pérez en Barranquilla y Jarlan en Curitiba aún no han caído en la mente del Juniorismo que sigue buscando razones a una evidente ineficiencia. Justo 24 años antes, en Copa Libertadores, Vélez Sarsfield nos eliminó, por la misma vía de los lanzamientos desde el punto penal, de haber jugado la final de 1994 con el Sao Paulo. Aquella noche, Héctor Gerardo Méndez primero y Ronald Valderrama después, marraron los tiros que sepultaron esa ilusión.
Hoy, como ayer, tenemos un gran equipo, que juega al fútbol que gusta, que encanta, que tiene gol, que gana partidos y que deberá ganar la Liga Águila el domingo en Medellín, pero igual que aquel Junior, la poca atención a los lanzamientos ha vuelto a sepultar la posibilidad de ganar un título continental.
Escucho a Rodolfo Herrera decir que el DT Comesaña, mismo técnico de las dos situaciones, había señalado durante la semana que los penales no le preocupaban. Querido Julio, habrá que comenzar a darle la importancia que tienen sobre todo cuando hay definiciones como la de esta noche.
Junior fue ampliamente superior a Paranaense. En este juego, el equipo barranquillero debió haber tenido, promediando el segundo tiempo, un marcador favorable de 4×1. Igual que en Barranquilla. Lo que no se entiende es que sufra estas derrotas analizando que tiene facilidad para generar fútbol, para llegar al arco y para anotar goles sin angustia. Como digo, esta debe ser una de las mejores versiones del Junior en su historia. Como aquel Junior de 1991 que llevó más de un millón de aficionados al estadio y no pudo ganar la estrella.
Es doloroso el tema, pero no nos digamos carreta. Todos, incluyendo el DT Comesaña, sabíamos que no era conveniente llegar a la instancia final desde el punto penal. Todos sabíamos que había que ganar en los 90 minutos o en el alargue. Que no era confiable llegar a los penales. Esta vez la guerra avisada sí mató al soldado.
Tan cierto es que Paranaense, después de probar fuerzas con Junior, casi que alargó el partido para tratar de vencerlo en lo que para ellos era fortaleza y para el Junior flaqueza y lo consiguieron. La fuerza de nosotros era jugar el partido como se hizo, pero ganar a goles limpios en el tiempo de juego. No lo hicimos.
Este Junior se venció a si mismo esta noche. No cabe duda. Pero, como pasa en las caídas, hay que secarse las lágrimas, echarse alcohol en las heridas y seguir. El domingo nos espera el Medellín en el Atanasio. Ese partido y ese título serán el bálsamo para el espíritu Juniorista. Comesaña sabrá como levantar el ánimo y no dejar que la desazón mental afecte a un equipo que lo ha dado todo en una campaña admirable que lleva ya 69 partidos. Junior está arriba 4×1.
¿Alguien conocerá algún Sicólogo de penales? Junior necesita contratarlo de manera vitalicia…