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Por Óscar Dominguez G.
Maestro Alexis, felicitaciones por el nombramiento como técnico del Santa Fe. A coleccionar leones se dijo. Y a aprender a decir “santafecito lindo” para complacer al hincha, esa cosa “vana, variable y ondeante”, como una bandera al viento.
Le deseo muchos éxitos. Pero va la salvedad: Este pecho que se las da de amigo suyo, no aguanta una voltiada más: Ya había sido hincha de La Equidad, Once Caldas, Junior y otros equipos que ha dirigido.
Hasta había almorzado con su educación en las instalaciones de La Equidad y tomamos agua aromática una vez con dos de sus hijos.
Es más, estuve buscando una vez el restaurante que montó en la Sabana para entrarle a unos buenos frisoles, pero nunca dí con el negocio. Lo tiene muy bien escondido. Con mi señora e hija casi desfallecemos. Estaba listo para dejar la pensión en su plante. Al final nos metimos a cualquier cuchitril de ninguna estrella. Primero la vida, después los frisoles de la familia García.
Recuerdo que tan pronto como pisé tierra rola cuando deserté del fogón casero para buscar el insomnio bogotano, me hice hincha de Millos, en los ratos libres que me dejaba mi condición de devoto del verde de Medellín. O sea que me he volteado más que un desvelado.
Ya hasta pena me da con el tipo que me devuelve el espejo todas las mañanas cuando miro cuántas arrugas más me regaló la cotidianidad.
Si me vuelvo hincha del Santa Fe no podría mirar a los ojos a mis cuatro nietos, ni a la señora que me vende los aguacates para el almuerzo.
Moraleja: Para triunfar con su nuevo equipo, se las tendrá que arreglar solito. Menos mal tiene con qué y le sobra para escribir como lo hace. Nada le tiene que envidiar a Valdano y espero que no se me haya ido la mano en lambonería.
Si le renuncia alguna de las estrellas, como acaba de ocurrir con uno de ellos, Omar Pérez, preguntéle al Mono de la Pila lo que debe hacer.
El hombre, todo un señor crack, patentó un extraño modo para decapitar técnicos: Renuncia por las redes sociales, arma el tierrero, el técnico (caso Pelusso) se va, los directivos quedan locos, él vuelve y juega.
Mis saludos especiales para a su otro yo, el”Panelo” Valencia, quien me distingue. Ustedes dos van juntos como el punto sobre la i, o los punticos de la diéresis.Son como la rivera sin la ola. Lo miré a los ojos alguna vez, como ordenan los científicos de Harvard, y concluí: En este señor se puede confiar. Lo puedes invitar a almorzar a tu casa.
Yo me guardo mi “sabiduría” balompédica por si me llaman a solicitar luces del Nacional, el River argentino, Botafogo, de Brasil, Manchester United, de Inglaterra, el París SaintGermán, de París, o el Hamburgo alemán, para no alargar el chico de los equipos de mis entrañas.
Con su nueva chanfa, estoy más agrandado que zapato de gamín como le escuché decir. Nos vidrios. (Y recuerde que el verbo tecniquiar que utilizó alguna vez en la entrevista que le hizo Elber Gutiérrez, de El Espectador, no es de su barrio La Floresta, en Medellín, la tierra que lo vio berriar por primera vez, sino que lo inventamos en los peladeros de Aranjuez en los años cincuenta. Al menos debería darnos el crédito a los chinches de entonces).
[odg]