
Por Juan Felipe Betancur Ramírez
*Adoptemos mejor postura de la palabra por el bien de la sociedad y de la vida.
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El poder económico, político y social de los países potencia en el mundo, nos llevan a movilizarnos de una manera que habitualmente se evade. Igual nuestros administradores con las contingencias vividas en los últimos días en relación con el medio ambiente, la epidemia COVID-19 y la pandemia CORONAVIRUS.
En tiempos atrás, última década hemos tenido presencia de unos 10 virus. Hoy se ha creado un delicado y demagógico pánico, siendo de mi parte hasta irónico; saben, bueno que pase. Te preguntas, ¿por qué? Observando que son más bien pocos los que usan TAPA BOCAS; hablar se volvió imposible y en especial en los transportes masivos bus, metroplus y metro en la ciudad de Medellín, no siendo inferior los centros de salud. Hoy poco se escucha conversaciones ajenas, fuera de lugar. Es más, casi mirar a los ojos está prohibido, es tanto el miedo que llevamos dentro.
Lo que interpreto además, como lección para todos va orientado hacia el hablar menos, el exceso es nocivo. Esto va para todos los estratos, grupos sociales, políticos y poderes que hoy gobiernan el mundo. Es la oportunidad de crear un hábito en los recorridos que a diario hacemos para cumplir socialmente nuestro rol como ser social y entrar en reflexión, análisis e interpretación de nuestras acciones recuperando el sentido común que tanto se ha perdido, lo necesitamos.
Muchos, muchos tienen miedo de vivir y en mayor proporción miedo a morir. Se evita acercamiento personal y grupal, olvidando esa convivencia tan necesaria en el ser humano desde lo mental y emocional. Esperemos que los resultados de todo este barullo en conductas como ser humano antisocial desde la palabra mal dicha, la acción más imprudente y la actitud presentada, se moldeen para una mejor convivencia en tiempos cercanos.
El aprendizaje está en atender a quien nos dirige la palabra, escuchar, interpretar su requerimiento, el cómo lo dice y si es posible responder con una palabra o ser elocuente con el silencio. Si la solución no está a mi alcance, seamos parte de ella, dejemos de hablar tanto creando inseguridad e inestabilidad social. Tenemos acceso a las TIC, prudencia y evitar seguir este ejemplo, dice “Christine Madeleine Odette Lagarde, Exdirectora del FMI, hoy Banco Central Europeo (BCE) Los ancianos viven demasiado y eso es un riesgo para la economía global. Tenemos que hacer algo, ¡y ya!”. Interpretar.
Adoptemos mejor postura de la palabra en bien de la sociedad y de la vida; evitar ayudar a los medios de comunicación en expresiones y comportamientos morbosos, amarillistas; quienes sin conocimiento técnico y científico comprobado, expresan lo que sólo conocen y dicen a través de verdades a medias, creando incertidumbre.
[JUAN FELIPE BETANCUR RAMÍREZ Entrenador.
Formador de Formadores. Licencias A y C FCF]
