Capsulas de Carreño

Un raro cuento de espantos.

POR WILLIAMS VIERA, desde USA.

 

 1.

 La pelota se detiene algunas horas, pero el Planeta Fútbol la sigue moviendo. ¿Fantasía o realidad? Vaya usted a saberlo, el terror no terminaría, hasta donde se sabía, ni siquiera con una buena cobija que nos proteja con los colores del equipo amado.

Los semáforos estaban fuera de servicio y las luces de las casas también se hallaban apagadas debido a la tormenta inclemente que había caído en la ciudad en la que se podía jugar a los fantasmas. Sin electricidad, los trancones vehiculares enloquecían a sus habitantes, pero en medio de ese cataclismo final, en las calles vacías y en silencio, se podía oír el coro de las ánimas que gritaban “gooollll” con lo que hacían poner la piel de gallina debido a la emoción durante la transmisión de su alegría como si Carlos Arturo Rueda Calderón, Marco Antonio Bustos, Édgar Perea, Pastor Londoño Pasos, Armando Moncada Campuzano, Joaquín Marino López, Fernando Franco García, Gabriel Muñoz López, Jaime Tobón de la Roche, Alberto ‘Patico’ Ríos García y Hammer Londoño, entre otros, se hubiesen unido para arrasar en el índice de audiencia sin importar que en su momento estuvieron en Todelar, en RCN, en Súper o en Caracol.

    En algunas esquinas los vendedores de cigarrillos, de dulces y de otros productos parecidos se alumbraban con lámparas que funcionaban con baterías y esperaban, en medio de la penumbra, los clientes habituales, pero esa noche era especial por ser la noche de Halloween. Entonces, en sus viejos transistores que estaban colgados y amarrados con piola para evitar que se los robaran, escuchaban las noticias deportivas mientras veían cómo la lluvia había desbordado las alcantarillas sin darse cuenta que alguna figura escurridiza los acechaba y que era capaz de helar la sangre de cualquiera. No sabían qué esperar de ‘eso’ y, por lo tanto, sólo les quedaba permanecer en una angustiosa expectativa, sin saber qué hacer mientras escuchaban, como si el eco trajera las palabras, “les voy a narrar como les gusta a ustedes, al pie de la jugada, al lado de la bola, toque por toque. Y sigan siendo felices. Édgar les dice”.

Muchos han dicho que en la noche de los duendes escuchan voces de periodistas radiales que han fallecido como Javier Giraldo Neira, Joaquín Marino López, Pastor Londoño Pasos y Édgar Perea Arias, entre otros.

2.

  

En la noche de Halloween cualquier cosa puede ocurrir…

El mundo se configura por sus revelaciones, pero también por los secretos que guarda con sus enigmas y leyendas. En esta noche todas sus criaturas salen y se muestran sin mostrarse porque la vida tiene mil facetas y es cambiante como las dunas del desierto. Son espejo y sombra. Los fantasmas nos dicen de dónde venimos y hacia dónde vamos porque siempre, en la oscuridad, en nuestra imaginación sentimos que hay algo, como si la existencia del género humano fuese un balón de fútbol que sube y baja con episodios que aterrorizan, torturan y destruyen como ha sido el caso de los periodistas desaparecidos.

    En la oscuridad de esta noche de Halloween sentían garras espantosas sobre sus hombros que los arrastraba hacia la oscuridad en donde podían ver monstruos horripilantes que, igualmente, tenían el poder de caminar por las calles mientras sonaban los relatos de  narradores fallecidos como el de José María ‘El Gordo’ Muñoz, conocido como ‘El relator de América; Héctor del Mar, ‘El hombre del gol’; Daniel Peredo, ‘La voz de los partidos de la selección peruana; Alberto Sonsol, ‘el tipo que despertaba pasiones’;  y el de Juan Carlos Costas Salmón, el fundador de la Cadena Pretel.

Quienes los escuchaban sentían que el corazón les martillaba en sus gargantas, los vellos de las nucas se les erizaba, las manos se helaban y, sobre todo, presentían que algo extraño iba a suceder.

3.

 

La gente se sigue preguntando: “¿Era Piqué o un zombi?”.

   El miedo estaba en el ambiente. La gente cuando lo vio exclamó: “¡Mierda!”. Entonces, algunos sollozaron y otros retrocedieron. Allí estaba, ¿un hombre o una bestia? Pensaron que era un animal. Un lobo que estaba volviendo a ser humano, pero tenía manchas de sangre en su rostro.

Estaban a punto de echarse a correr cuando vieron que se trataba de Gerard Piqué, defensa del F.C. Barcelona y de la Selección de España con la que jugó 102 partidos y con la que se proclamó campeón mundial en el 2010 y de la Eurocopa en el 2012.

“No se vayan. Me divierto con este tipo de cosas”, le dijo a la gente que lo reconoció que apenas daba crédito a lo que veía. Sin embargo, ¿si era Piqué o un zombi? O, ¿era producto de la imaginación? Vaya usted a saber, pero quedó en el ambiente una especie de estiércol de animal salvaje mientras se alejaba…

4.

 

En el momento que estuvo en la calle, su figura fue terrorífica como cuando está en la cancha. ¿Era el francés Paul Pogba? Vaya usted a saber…

En la noche de Halloween, cualquier cosa puede suceder. En esas horas se activan todos los sentidos y en medio de la oscuridad y de la soledad de algunas calles, se escuchan risas que producen escalofríos y que llevaban a preguntarse, ¿es fantasía o realidad?

De la nada surgió una figura que tenía un traje de seda, color negro, y una máscara verde eléctrico brillante y un balón de fútbol en su pie derecho. Las manos estaban cubiertas con guantes negros.

La gente que la vio quedó petrificada con la imagen horripilante sin saber a ciencia cierta, quien era.

“Ja, ja, ja. Soy el mediocampista que lo puede hacer todo y con el más alto nivel: Disparar, burlar, anotar y defender. ¿Quién soy?”, dijo el de la máscara verde eléctrico brillante.

Y de nuevo, la carcajada se escuchó de manera aterradora en la oscuridad. ¿Quién era? La gente que lo vio gritaba y se retorcía. Creyeron, después que les pasó el miedo, que el extraño visitante era Paul Pogba, volante francés al servicio del Manchester United. Sin embargo…

5.

 

El Matador’ Cavani, de acuerdo con un niño que lo escuchó, representó a la muerte en la casa de la bruja. ¿Era fantasía o realidad?

Hubo un destello de agonía como si un gol se hubiese producido en aquella noche macabra. Una calavera con un sombrero negro, adornado con una flor roja, mientras el esqueleto, igualmente, cubierto con un vestido oscuro, había llegado a una casa habitada por una bruja.

“Estoy feliz de verte, querida muerte. Eres un ‘matador’ implacable en el área. Matas a los rivales con tus disparos hasta el punto que has convertido 260 goles en los campeonatos de Primera División de Europa y es el cuarto sudamericano con más anotaciones en Champions League y Europa League con 55 tantos”, dijo la mujer.

Los ojos de aquel personaje tenebroso miraron a la mujer fijamente. Un frío extraño se sentía en el ambiente, igual al que sienten los arqueros rivales. Sin embargo, ¿quién era aquel ser que representaba a la muerte? Unos niños que pasaban por ahí, se asustaron y luego se fueron felices. Él les dijo algo y uno de ellos reconoció al disfrazado de esqueleto humano.

“El que estaba en la casa de la bruja es Edison Cavani, sí, no tengo duda”, explicó uno de los niños en su fantasía mientras escuchaban gritos agudos y penetrantes que erizaban la piel en aquella calle.

6.

En la noche de Halloween cualquier cosa puede suceder. Una de ellas, que un niño se escape de una fotografía debido al terror que le ocasionaron Luis Muriel y ‘Papu’ Gómez.

     En el mismo momento, en alguna parte, aparecieron de manera misteriosa fotografías que habían sido registradas por las cámaras de James Arias, de Henry y Julio Romero, de Diego Sinisterra, de Jorge Praga, de Hernando Vásquez y de Carlos Caicedo.

Cada imagen, en aquella noche tan especial, quería abandonar el lugar en la que había sido congelada mientras que su mirada quería hablar. ¿Era posible que nadie acudiese en su ayuda?

“¡Socorro, ayúdenos!”, chilló una voz y luego se oyó una risita.

Entonces, aparecieron en medio de la noche, dos figuras que aterrorizaron a quienes estaban en las fotos y las mismas guardaron un silencio sepulcral. Fue en ese instante que un reflejo mostró un ser que tenía cabello rubio, sombrero negro al igual que en las órbitas de los ojos que parecían asustados mientras que el otro era la misma muerte, pero adornada con un sombrero y con los labios cocidos.

“No lo puedo creer, asustaron a quienes están en las fotografías. No sean malos, pero les pregunto: ¿Ustedes son Luis Muriel y ‘Papu’ Gómez?”, les dijo un niño y les guiñó un ojo mientras buscaba la foto de la que había salido y regresó a su posición original.

Desde entonces, cada 31 de octubre, algunas personas aseguran que al pasar por donde se encuentran aquellas fotografías, se registran interferencias en los radios de los vehículos y se oyen misteriosas transmisiones de fútbol con frases inolvidables de cuando la radio a transistores era el vehículo de las emociones, antes de la dictadura de las redes sociales y de la televisión.

Sin embargo, a pesar de las interferencias, en algunas ocasiones, se alcanzaba a oír, “la belleza de Calero” y en otras, “no me la deje ahí Boricua” y después, con acento argentino, “estamos en la Bombonera. Se mueve el cemento”.

El niño de la fotografía de un viejo álbum se emocionaba cada vez que escuchaba las frases. Sonreía en algunas ocasiones hasta que se asustaba.

7.

Y en la noche de misterio y terror, no podía faltar el pirata, pero, ¿quién era el pirata? Entonces, una voz de ultratumba de un narrador radial se escuchó: “Él nació para santificar al fútbol”.

     En medio de tanta cháchara, en aquella noche tan especial, algunos se espantaron cuando vieron, a la distancia, a un tenebroso pirata. Nadie sospechaba que se acercaba a ellos en silencio, pero lo acompañaba un grito. Y el sonido del grito era gol, gol, gol, gol, gooollll que ascendía hasta el pánico que sentía el aficionado al fútbol del equipo contrario cada vez que él tenía la pelota en su poder. Sin embargo, el habitante de la tribuna eso no le importaba. Lo aplaudía en su accionar.

El pirata hacía ascender el pánico a la conciencia de los rivales. El ruido de la pelota parecía insignificante mientras el corazón les latía en la garganta como si nunca hubiesen visto alguien así.

“Es un extraterrestre”, dijeron algunos. Otros, en cambio, expresaron, “toca la pelota con la pierna de Dios. Él nació para santificar al fútbol”.

Nunca habían visto algo igual. En el momento que parpadearon, el tenebroso pirata se transformó en un futbolista amenazante con la pelota en los pies como un malabarista.

“Hacer feliz a un niño es lo que más me llena”, dijo el tenebroso pirata.

El miedo volvió a invadirlos mientras lo veían avanzar. Sintieron angustia con el pulso latiendo en sus sienes. Entonces, se les vio una horrible mueca de terror.

8.

 

“Si Dios no agrada a todos, no les voy a agradar yo”, les dijo mientras soltaba una risa que aterrorizaba.

   Hizo una pausa breve. Quienes lo vieron se estremecieron. Una voz fantasmal aulló. Se parecía al payaso asesino de la película ‘It’. Es decir, ‘Eso’, de la novela del mismo nombre escrita por Stephen King.

“¿Quién es usted?”, dijo a gritos el guardia de seguridad. El recién llegado y de espalda de quienes estaban en la oficina, le mostró el rostro y el que controlaba el ingreso y salida del personal, sintió alivio, pero sus ojos, sin que se diera cuenta, se tiñeron de rojo y un instante después, ese color desapareció.

“Entre, no se preocupe. Está en su casa”, dijo el guardia de seguridad.

“Gracias”, respondió aquel payaso y una risita maquiavélica se reflejó en su rostro mientras avanzaba por aquel edificio. En ese momento, quienes se percataron de su presencia, sintieron escalofrío como consecuencia de un terror auténtico, igual al que siente un defensa al enfrentar a un goleador de estirpe, de esos que no perdonan nunca y que se mueven en el área contraria como si estuvieran frente a la humeante puerta del infierno.

La noche de Halloween acechaba y más de uno se estremecía. Todos se volvían locos de miedo y más con aquel personaje que recorría aquellas instalaciones deportivas.

“Si Dios no agrada a todos, no les voy a agradar yo”, les dijo y se fue con el bolso que siempre llevaba con sus implementos adentro.

Una mujer, en uno de los escritorios, parecía asustada.

“¿Usted es quien pienso que es?”, dijo ella.

“Ni lo diga. No tiene sentido hacer predicciones. No merece la pena especular porque nada está escrito en la piedra y las cosas cambian todo el tiempo en el fútbol. Y Dios nunca duerme, Él sabe quién se lo merece”, dijo aquella figura vestida de payaso, examinando sus zapatos.  “Algunos aficionados me abuchean y silban porque soy guapo, rico y buen jugador. Me envidian”.

Entonces, ella lo miró con perplejidad y terror. Sus ojos estaban teñidos de rojo y le pareció que escuchaba una risa de ultratumba.

9.

Aquella criatura demoníaca, de dientes enormes, llevaba una extremidad de alguna de sus víctimas con un gran mordisco. ‘El Pistolero’ avanzaba hacia ellos…

   La negrura de las esquinas en las que estaban los vendedores de cigarrillos, de dulces y de otros productos parecidos se alumbraban con lámparas que funcionaban con baterías y esperaban, en medio de la penumbra, los clientes habituales, pero esa noche, como decían, era especial por ser la noche de Halloween.

Cada uno de ellos sentía que la garganta se le cerraba y al verlo, sintieron un verdadero pánico.

La oscuridad de esta noche había permitido que sus criaturas salieran y se mostraran en medio de la vida que tiene mil facetas.

Aquella criatura infernal, caminaba lentamente hacia ellos. Los miraba con sus ojos desorbitados y a ellos les pareció que alumbraban en aquella penumbra. Entonces, se olvidaron de lo que decían en la radio. En ese instante se fijaron, debido a la luz de la luna, en el rostro del visitante y lo que vieron los horrorizó.

En uno de los transistores salía la voz de un narrador que decía, “la pelota la tiene ‘El Pistolero’, se acerca al arco, es posible que, al arquero, valga el símil, se le mojan los pies”.

Y justo, en ese instante, comprobaron que aquella criatura demoníaca, tenía unos dientes enormes mientras en sus manos llevaba una extremidad de alguna de sus víctimas con un gran mordisco. En su boca había restos de sangre y caminaba hacia ellos. Algunos de los vendedores de aquella noche de Halloween se orinaron en los pantalones y otros corrieron para evitar ser mordidos en el hombro, creyeron que veían un pie que volaba al igual que una cabeza como un balón de fútbol.

En ese momento, la criatura infernal aulló mientras gritaba:

“Voy por ustedes”..

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