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Veinte años no es nada.

 

Por Jorge Iván Londoño M.

 

 

*¿Será entonces que este próximo 10 de octubre podremos decir que treinta años no es nada?

 

El 7 de noviembre del 2001, se presentó el último triunfo de Colombia frente a Chile como local, por marcador de 3 por 1. Tuvieron que pasar 20 años para volver al triunfo, y por el mismo marcador. Como dice el tango, “Sentir, que es un soplo la vida, que veinte años no es nada”

 

Partido que imperiosamente había que ganar, porque otro empate no se resistía y mucho menos una derrota. Argumentos habían de sobra, materia prima también y conocimiento del rival sí que cierto, porque con Rueda en la raya, se dirigía a Colombia y se digería a Chile, por haber sido su anterior técnico.

 

Las lágrimas de Borja y Borré durante el himno Nacional, eran el presagio de que algo bueno iba a “llover” sobre el Metropolitano. Colombia inicia con un juego vistoso y con mucho despliegue, suficiente para que a los tres minutos Quintero nos regale uno de sus goles con marca registrada. Locura colectiva en el país, que dura dos minutos porque los señores del VAR le anuncian al árbitro que Borré estaba en  fuera de lugar, se repasa la jugada y se anula el gol. Ahhhh, ¡Que tan barro!

 

Colombia sigue insistiendo para que a los 16 minutos llegue el premio; ingresa Díaz al área, una pierna chilena se atraviesa y de inmediato el juez decreta el tiro penal que cobra Borja, rasante, templado y a cien por hora. Un minuto y 28 segundos después, todavía atragantados por el primer gol, sale un despeje de Murillo, Borré que amaga con tocar el balón pero lo deja pasar para que Borja se descuelgue y entrando al área saque un potente derechazo para vencer a Bravo, gol suficiente para el segundo y para establecer el  récord en todas las eliminatorias como el doblete conseguido en menos tiempo, 88 segundos, y de ñapa por el mismo jugador. ¡Hágame el favor!

 

La selección sigue con su buen futbol, a veces vistoso y adornado con taquitos y paredes. Chile en su plan de parar a los habilidosos a punta de faltas, algunas de ellas para  tarjeta amarilla, pero que el árbitro uruguayo Cunha postergó y postergó hasta que no tuvo más remedio. Creo yo que Vidal, con su beligerancia bien pudo irse del partido, porque teniendo amarilla le hizo un airado y violento reclamo al árbitro por una supuesta falta en su contra, que en manos mías sale como pepa´eguama.

 

Y seguían las emociones. Corría el minuto 25 y Quintero le filtra un pase a Borja, que sale despedido con Borré a su lado, entran al área, Borja le hace el pase a Borré que queda solo frente al arco, chuta y el balón pega en el paral, rebota y le pega a la pierna a Borré, creímos que ahí sí entraba, pero tampoco. Si se le pide a Borré que repita esa acción, no es capaz nunca de volverla a hacer.

 

Nos vamos al descanso felices como nunca, llenos de futbol vistoso, de goles, de ver a una Colombia diferente, y con tiempo hasta para ver el Minuto de Dios. Dios mío, en tus manos colocamos este primer tiempo que ya pasó, y el segundo que llega, con dos cambios para los australes, cambios que dan sus frutos, porque la balanza cambia y ahora es Chile el que nos encierra, y encuentra al minuto 10 el gol del descuento. ¡Vea pues!

 

Rueda comienza la tanda de cambios y entran Muñoz y Martínez. El partido se equilibra. Llega el minuto 73 con gran  jugada colectiva de Colombia que termina en pase de Martínez al lado opuesto donde está Díaz, quien manda el balón a la portería, un defensa chileno trata de rechazar, pero el balón trompica y es el tercero y definitivo. De ahí en adelante el equipo chileno se desploma por acción de la temperatura y la contundencia de Colombia para tocar y ver pasar los minutos.

 

Ya era hora de tener un partido con todos los ingredientes y un resultado generoso, que nos sostiene en el quinto lugar con 13 puntos. Lástima esos 6 puntos entregados (no perdidos)  por un plato de lentejas, contra Uruguay y Ecuador. Pero, “tranquilo mijo, que eso no se queda así”, como decían nuestras abuelas.

 

Siguen los partidos de octubre, que serán de campanillas. El 7 de visitantes contra Uruguay, y el 10 y el 14 de locales contra Brasil y Ecuador. Son apenas 27 días para extender este reinicio maravilloso de nuestra selección, que de paso encontró en Cuesta una joya para la defensa.

 

El único partido que Colombia le ha ganado a Brasil por partidos oficiales, fue el 13 de julio de 1991, por marcador de 2 a 0, correspondiente a la Copa América jugada en Chile.

 

¿Será entonces que este próximo 10 de octubre podremos decir que treinta años no es nada?

 

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