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Por : Wbeimar Muñoz Ceballos

Al DIM le faltó una pizca de suerte y otra de finalización de jugadas, para ganar el partido. Por ejemplo en el primer tiempo Mao Molina en un tiro de esquina que tenía destino de gol olímpico, vió como el balón se estrelló en el vertical más distante. Igualmente en ese período, una mano en el área de Luis Orejuela, no se pitó como pena máxima por parte del árbitro Carlos Herrera, mientras que en el segundo una falta similar de Mosquera Guardia, representó el empate del Cali a los 58 minutos, en cobro desde los 11 metros de MATEO CASIERRA. En 4 llegadas, los azucareros marcaron un gol ( 25% de eficacia) y el DIM en 12 jugadas de peligro, obtuvo el mismo rédito ( 13% ). Y al final al equipo local se le evaporaron 2 puntos del Atanasio Girardot, ante 35.724 espectadores.
El Cali tuvo una virtud : adoptó estilos diferentes de acuerdo con las circunstancias : como no vino a colgarse de los palos, jugó con defensa adelantada y propuso mejores pases y tenencia en el primer tiempo. Su problema fue que partiendo de un juego cambiante de orientación, solo hizo pases al pié y nada de rupturas. Por lo anterior en los 45’ del comienzo solo llegó una vez en una entrada de Mojica, bien controlada por David González. En resumen mucha posesión y muy poca profundidad. Cuando Medellín atacó como manada de búfalos entre los minutos 65 y 90, los visitantes se replegaron bien y recurrieron a las faltas sistemáticas para interrumpir el juego y quitarle ritmo al adversario.
En el primer acto hubo más táctica que emociones. La visita con Rivera y Giraldo, emboscó a Mao y Marrugo. Orejuela se encargó de Hechalár ; Bianchi de Caicedo y Suárez de Marlon. Marcas al hombre en la zona, que hicieron ver al ataque rojo, con cara de enfermo, amén de que la gente del Pecoso Castro, buscó rápidas transiciones de defensa a ataque. En ese segmento el DIM llegó 5 veces, pero enlazados sus creativos y el finalizador, solo pudo romper la pizarra con DANIEL TORRES a los 23’, en una clásica aparición por sorpresa desde atrás y sin referencia de marca. El volante presionó a Rivera en una salida colectiva, le robó el balón… y abrió la jaula de las fieras: 1-0. Un tiempo inicial con más táctica que emociones.
En los 45’ complementarios Cali se apoderó de la pelota hasta los 20’, obligando al DIM a recular y empató en la jugada de penal ya descrita. La igualdad hizo que el rojo se rebelara, teniendo el orgullo como bandera. Atacó por los dos costados y por los pasillos interiores y el central. Hechalár falló en 4 oportunidades claras de gol. Mao, Mosquera y Saíz tampoco finalizaron jugadas de riesgo y el arquero Ernesto Hernández se vistió de héroe. En el otro arco César Amaya por egoísta impidió otra anotación en los contragolpes. Cali marcó con agresividad y se defendió bien, mientras los rojos desperdiciaron una y otra vez, sus pisadas de área.
Reapareció Marrugo sacrificado en juego por las bandas, para acomodar a Mao. A Caicedo lo cambiaron en mal momento,( 69’) porque ante el bombardeo de los escarlatas, su presencia en los 16.50 se hacía necesaria. Atrás Saíz y Macías siguieron respondiendo. La actitud del equipo local mereció un aplauso, al igual que un marcador de victoria.
El DIM atacó con pasión, pero no tuvo precisión en la última jugada, porque el alambrado que montaron los visitantes, fue tan espeso que apresuraron los disparos y éstos terminaron nublados.
Al Medellín le quedo faltando un gol, para matar la tristeza.
No les parece ???





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