
Por: Wbeimar Muñoz Ceballos
Después de muchas jornadas sin convicción en su fútbol, el rojo ganó con autoridad por su trabajo del segundo tiempo. En el primer acto, fue un barco a la deriva : sin salida desde el fondo por la presión de Millonarios, sin la pelota, sin apretar en el medio, con algunas llegadas solo al final, después de verse superado en su arco por los arribos explosivos de los embajadores : 6 situaciones de peligro originaron los visitantes en 30’ y 4 los locales en los últimos minutos de ese período.
Millonarios dominó la pelota, los espacios y las aproximaciones a gol. Juntó por la izquierda a Vargas y Silva y por la derecha a Ochoa y Robayo ; se hizo reiterativo en los disparos de media distancia ; Insúa se movió bien y por dominio de balón y espacios superó al DIM, aunque no pudo perforar el arco. El anfitrión sin la pelota y sin agresividad en marca ( sobre todo en el medio), entró en un mar de dudas, a pesar de su reacción en llegadas de Caicedo ( una de ellas remate en el palo), Torres y Marrugo, dependiendo más de las individualidades que del colectivo. Los fantasmas de los últimos juegos, rondaron por las tribunas asistidas por 28555 seguidores.
Los capitalinos manejaron mejor el balón, fueron amplios y profundos en la ofensiva y progresaron mejor en la cancha, contrastando con las incertidumbres del DIM. La gente de Rubén Israel ( eliminada de los ‘’play off’’), mostró sociedades y la de Leonel, únicamente solistas. La ofensiva roja fue de estrato uno y la azul de estrato tres. La primera se agrupó entre líneas y tuvo muchas ofertas de pase, mientras la segunda se estiró y no fue continua en la posesión del balón.
Para la etapa complementaria, Medellín fue en ascenso y su oponente decreció porque por atacar desordenadamente se desnudó en su retaguardia y el escarlata con la mejoría en la dinámica, el manejo de balón y los contragolpes, le dobló la cerviz. Elevaron su nivel Torres, Marrugo y Mosquera, un tridente mortífero en su accionar. Al minuto 57, recuperó Torres el balón en el medio y lo alargó a la punta derecha para el desprendimiento de Mosquera, quien envió el centro rasante a los 16.50 mts. Caicedo atacó la pelota torpemente, con tan buena suerte que arrastró marcas y en zona de nadie CRISTIAN MARRUGO decretó el 1-0.
Millonarios hizo cambios que no se tradujeron en la pizarra ( Mayer, González, Carrascal), mientras los locales desperdiciaron un ramillete de 5 llegadas con filo. Los rojos crecieron por movilidad en función de desmarcación, mayor ritmo de juego, buena circulación de la pelota y aprovechamiento de los espacios que le dejó el adversario cuando se fue a atacar de una manera confusa, lenta y previsible. Los ganadores comenzaron a ofrecer más líneas de pase y precisión en la entrega y a subir a toda velocidad por llanuras vacías, hasta que en el minuto 92, una contra de Marrugo y Torres, en la que Lewis Ochoa quedó en inferioridad numérica lo obligó a cometer penal. Cobró DANIEL TORRES con una vaselina impecable que representó el 2-0 y la protesta del arquero Vikonis, que consideró el engaño como una humillación.
Frank Fabra se fue expulsado y sacado de la cancha a empujones por el árbitro Ulises Arrieta, un prepotente obtuso, quien confundió los calambres del lateral, con pérdida deliberada de tiempo. Fue una estupidez, vestida de negro. Millonarios que jugó los 45’ finales con más ansiedad que inteligencia, resignó su futuro. Leonel con el ingreso de Yilmar Angulo (otro peaje en el medio) cerró su bloque defensivo a 18’ del final y se llevó una victoria que de nuevo invita a soñar.
De un primer período de inconsistencias, el rojo pasó en el segundo acto a asegurar gran parte de su clasificación y a saborear la miel de mil panales.
No les parece ???






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