
Por María Victoria Zapata B.
*Ni jugadores ni cuerpo técnico tienen justificación.
Y nuevamente un empate, en esta ocasión 2-2 ante Jaguares, en Montería, nos llena de insatisfacción, de desazón y de desesperanza, por el comportamiento del DIM en la cancha y, fundamentalmente, por un fútbol que en modo alguno se compadece de la nómina roja ni de las expectativas generadas por el equipo al comienzo de temporada.
El 2-2 con el que concluyó el partido en el estadio Jaraguay de la capital de departamento de Córdoba, se constituyó en la película rebobinada de otros juegos observados en la actual Liga Águila. El 2-2 ante Bucaramanga, de la primera fecha; el 2-2 con Equidad, de la quinta; el 1-1 ante el Deportivo Cali, de la séptima; e, inclusive, el empate sin goles ante Patriotas, de la octava jornada, en los que Independiente Medellín terminó encerrado en su propio arco y los hinchas sufriendo lo indecible hasta el pitazo final.
No hay razón que justifique la pobreza táctica ni la falta de actitud y jerarquía del Deportivo Independiente Medellín en el presente campeonato. No hay explicación, tampoco, para un equipo que inicia bien el compromiso de la décimotercera fecha, abre tempraneramente el marcador , al minuto 3, luego regala el balón y el terreno, permite el empate (al minuto 40), desnivela rápido y por segunda ocasión la pizarra (al minuto 41), se va ganador al vestuario en el entretiempo, y pierde su brújula, su libreto y su ambición en el complemento para un 2-2, al minuto 75, que, gracias a la omisión de un penal a favor del cuadro local por parte del árbitro Nicolás Rodríguez (cometido por Luis Carlos Arias al atacante Diego Cuadros, al minuto 81), no se transformó en una vergonzosa derrota para el DIM en el estadio Jaraguay.
Dos anotaciones con sabor a nada
Ambas del delantero Leonardo Castro, la figura del partido, y ambas, igualmente, con la autoría intelectual de Cristian Marrugo, otro de los poquísimos jugadores rojos que se destacaron en Montería.
Dos anotaciones que no se refrendaron con fútbol, ganas ni ambición.
Dos anotaciones que no nos alcanzaron para quedarnos con los tres puntos ni para respaldar la mejoría observada por el Medellín ante Alianza y Envigado hace pocos días, por cuanto el equipo volvió a sucumbir a su propia apatía, su lentitud y su carencia de autoridad futbolística y motivacional en el terreno de juego.
Dos anotaciones opacadas por un fútbol sin color, sabor, ni sentido de pertenencia.
Dos anotaciones para un empate amargo y tan cercano a la derrota, que bien puede sumarse como otro revés del DIM en el presente campeonato.
Sin disculpas
Ya no quedan excusas para este juego paupérrimo del DIM en la Liga Águila I-2016. Ni el frío de la capital nariñense para la derrota, 0-1, hace dos semanas ante el Deportivo Pasto, ni el calor excesivo de Montería para el lánguido empate, a dos goles, esta mañana, ante el Jaguares . Porque en 13 fechas transcurridas del torneo, al Deportivo Independiente Medellín solamente le hemos visto destellos de fútbol en sus victorias ante Envigado (1-0, a domicilio, en la tercera fecha), Atlético Huila (3-0, en condición de visitante en la calurosa Neiva, en la sexta jornada), Independiente Santa Fe (2-1, en el Atanasio Girardot, en la novena fecha),los primeros 45 minutos del clásico con Atlético Nacional, Alianza Petrolera (4-2 también como local, una fracción del primer tiempo y la totalidad segundo, hace una semana) y pare de contar.
Intermitente, apático, opaco, especulativo, sin estado físico, carente de agresividad, de estrategias, de módulos tácticos, de norte, de alma, de coraje, así ha sido el comportamiento del DIM, en términos generales, en estas 13 fechas.
Mientras el buen fútbol se observa en cortas y esporádicas ráfagas, el trabajo de recuperación de los jugadores que se encuentran en bajo nivel de rendimiento no se ve por parte alguna y la gestión del cuerpo técnico vuelve a estar en el ojo del huracán debido a las inconsistencias de todo tipo que presenta el equipo.
La verdad, no puede complacernos este magro empate en Montería. Un empate que sabe a derrota, a mal fútbol, a indolencia, a mentalidad conformista, a falta de jerarquía.
Fue un 2-2 ante Jaguares para un empate sin excusas, para un resultado más que insatisfactorio y para la certeza de que carecemos no solo de fútbol sino, lo que es peor, de ambición.
Ni jugadores ni cuerpo técnico tienen justificación.
¿Qué pasa con el DIM?
[María Victoria Zapata B.]





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