
¡CIERRE CON BROCHE DE ORO!
Colombia acaba las Eliminatorias Sudamericanas, con una sólida goleada 3-6 a Venezuela, en Maturín. Luis Suárez fue la gran figura con cuatro anotaciones.
Por Luis Felipe Gómez Isaza.
Columnista Cápsulas.

Terminó un partido de locos. No me lo creo. Venezuela tres, Colombia seis. Confieso que en el fondo de mi corazón quería que los venezolanos pasaran al repechaje. No solamente han desarrollado un fútbol que nos ha puesto en aprietos sino que sería el mejor paliativo para seguir soportando un gobierno dictatorial que a diario se burla de ellos.
Los Bolivianos pusieron en tela de juicio la honestidad del juego nuestro y porque no decirlo, también pensé que eso sucedería en la realidad, pues si el presidente que tenemos avala el dictador de enfrente, entonces podría también suceder. Se me vino a la mente, el tongo, o sea el maquiavélico arreglo entre selecciones y países para que sin que se notara mucho, los vecinos se fueran con sus tres puntos y por fin clasificar a una copa del mundo.
Los arreglos y las componendas existen y existirán y seguramente una cortina de humo comprada con dólares que le sobran a la dictadura, perfectamente habría podido arreglar lo que fuera. Pensamiento de “ Cambalache” y del desasosiego de Discepolo. Pero que se podría pensar si ya los primos del rio de la Plata habían pactado un tongo para eliminarnos y en Lima, nos hicimos los pendejos para que los de Manco Capac eliminaran a los chilenos en el mundial del diez y ocho?
La fecha dio para pensar de todo. Sin embargo los del alto Perú, debían esperar de un resultado positivo a favor nuestro y además ganarle a Brasil que desde el vamos, apostó por una selección de baja alcurnia, representada por una mayoría suplente. Solo Alison hacía parte de al menos una titular decente. Ambos estadios, el del Alto y el de Maturín con ansias y angustia, se llenaron.
Cerca de las estrellas y sin oxígeno, los de Bolivia apostaron con sus precarias armas a derrotar al pentacampeón y en la vecindad oriental, una mancha vinosa, esperaba con más certezas que dudas una ansiada clasificación a la copa del mundo. En Public House, ubicado en la avenida Jardín, sector de Laureles, me aposté a ver que sucedía. Allí tienen buenas pantallas, presentan alas de pollo picantes, buena cerveza y se llenó con vecinos de la Venezuela.
En la tarde había comentado con Marín que el tongo era evidente y que no tendríamos sorpresas. Me dijo, escribe de ese arreglo, el fuútbol es una porquería. Es más, a los diez minutos, Venezuela ganaba dos a uno y las casas de apuestas pagaban seis veces más por el triunfo de Colombia. Sin embargo, apareció Luis Suárez quien se aprovechó de las dudas de la vinotinto y todo lo que tocó se volvió goles para Colombia.
¿De dónde salió este muchacho?. Lo trajeron de España, el samario había pasado por Leones de la B. Pero todo lo convierte en gol. Señor Lorenzo, sígalo poniendo de titular y no se le ocurra dejarlo sin mundial, mas bien no insista con el Córdoba ese que es torpe y se demora toda una eliminatoria para marcar un gol, no caiga en el error de aceptar propuestas de empresarios que le apalanquen esa mediocridad.
Me encantó Luis Suarez, tocó el balón cinco veces y lo mandó a guardar cuatro. Suena increíble, en la historia del futbol de este país y menos en Eliminatorias un jugador le da por irse con un póker. Venezuela terminó llorando, Bolivia derrota a Brasil que ni con la suplencia fresca gana en el inmisericorde estadio de el “Alto” . Brasil queda de quinto y Colombia tercero.





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