Por Saúl Restrepo
*Es bueno que la copa fuera ganada y reta para que nuestros equipos sigan llegando a finales y sean protagonistas de estos torneos.
Olvidemos los medios y concentremos en el fin, se obtiene el título y se gana lo que fue esquivo. El título queda en un equipo que no se calcula que lo gane y esto es meritorio, la Libertadores y la Suramericana están diseñadas para que la ganen en primer lugar los argentinos y los brasileños, su recarga se nota desde los cupos para participar en ellas.
Por eso año con año hay un argentino en finales, lo mismo por defecto algún brasileño. Revisemos las finales de estos torneos y veremos esta coincidencia.
Entonces llegar a ganar estas copas es muy meritorio, se está contra el sistema, como una especie de rebeldía, con lo que es un total fracaso para los australes no ganarlas con todo a favor.
Ahora, no parecía una final, no miremos entonces un resultado, miremos el fondo de los 210 minutos jugados. No hubo oportunidades de gol claras, los dos jugaron a lo mismo por ende este fenómeno. Cualquiera podría decir sin ver el partido, que fue reñido, apretando dientes y por eso no hubo opciones de gol, pero fue todo lo contrario, los planteamientos eran en ese sentido, Santa Fe juega con Pelusso a la necesidad del otro y Huracán con su notable inferioridad pues le apostaba a lo mismo para no perder, son defensivos, destructivos, acechadores del contragolpe, metidos atrás, con algo de ventaja en la pelota quieta, el rojo con el tiro libre cruzado a tres cuartos de cancha, que lo buscan todo el partido, es de libro esa jugada, y Huracán de tiro de esquina.
Tenía que haber un ganador de este estilo de jugar algo amarrete pero al menos ganó el que no fue mañoso.
Aquí pregunto como Dios hizo con Lot; que le dijo traeme un sólo justo y no destruyo a las dos ciudades.
Encontremos entonces un sólo equipo argentino que no sea marrullero, no existe. Ni en primera ni en segunda ni en tercera, qué horror! Y ese es su orgullo, lo ponderaban los narradores de Fox ayer, exaltando lo paupérrimo de su equipo, elogiaban la miseria futbolística que presentaron ayer en El Campín, resaltaron sólo a Huracán, la figura de la cancha fue argentino etc. Vieron otro partido.
Que me dicen también del árbitro, malo, perverso, el Gargamel del pito, le dio toda la ventaja a los argentinos, sólo que estos no aprovechaban.
Hubo algo también inentendible. Huracán desde que empezó el juego tenía decidido irse a los penaltis, a los tres minutos su portero ya hacia tiempo, evidenciando su intención, pero irónicamente pierden en su propia táctica, justicia poética tal vez?
En conclusión es bueno que la copa fuera ganada y reta para que nuestros equipos sigan llegando a finales y sean protagonistas de estos torneos.





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