BALANCE DIM. TODOS PERDIMOS (y 4). María Victoria Zapata B.

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Por María Victoria Zapata B.

 

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*Dirigentes obnubilados, hinchas ahuyentados…
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Señalaba yo en la primera entrega del balance DIM  que nos ocupa,   que en este deprimente y humillante  semestre para el cuadro rojo todos los integrantes de la familia roja fuimos perdedores.  Dirigentes,  Cuerpo técnico, Departamento Médico, preparadores físicos, Comisión Técnica, jugadores  e hinchas, todos  fuimos golpeados por un fútbol vergonzoso  que dejó al Equipo del Pueblo  sin opciones de figuración en Liga y Copa Águila y Copa Sudamericana, con un deplorable desempeño tanto en las competiciones  nacionales  como en la  internacional,  con  un relevo anunciado con  bastante antelación del  Cuerpo técnico, con el programa Todos en Uno en entredicho y, lo peor, con un inesperado y visible distanciamiento entre afición y dirigencia.

Respecto de  ésta última,  es innegable que  sus  irracionales  postulados “el mejor refuerzo es la continuidad de la nómina” y “para que vamos a inscribir 30  futbolistas si solo juegan 11”, además de los tres  jugadores vinculados como refuerzos (???),  le pusieron una marca indeleble al estrepitoso fracaso del 2016-II.

¿Fueron mal asesorados? ¿Se confiaron en  la nómina que obtuvo el título? ¿Se excedieron en conformismo? ¿Pecaron por ingenuidad?  No  lo sabremos. Lo que si sabemos con certeza, es que la dirigencia del DIM se equivocó de cabo a rabo en el desconocimiento de las necesidades del equipo y, como también ya se mencionó en el balance,  en la contratación del zaguero Juan David Valencia y los atacantes Carlos Ibargüen y Yorleys Mena.

Pero falló, así mismo,  con la infortunada e inoportuna   búsqueda de un reemplazo  para el entrenador Leonel Álvarez  desde meses atrás circunstancia que,  queramos o no,  tuvo su incidencia directa  en el  comportamiento  del orientador rojo y en el rendimiento del equipo.

A pesar de que esta situación, desestabilizante desde todo punto de vista, trascendió  y dio lugar a múltiples tensiones y especulaciones,  NO  hubo pronunciamiento alguno por parte de la administración  del DIM. La extemporánea  renuncia (el 19 de noviembre)  del dirigente Elkin Congote, cuyas ejecutorias crearon malestar y trastornos por doquier  en el equipo, no fue más que una cortina de humo  frente a   irreflexivas decisiones que lastimosamente  afectaron    toda la estructura competitiva de Independiente Medellín,  marcaron el punto de partida  del triple  fracaso del  equipo, enrarecieron el ambiente de armonía y confianza  que siempre había existido entre afición y dirigencia  y  le robaron toda su fuerza y empuje al programa bandera del departamento de mercadeo del DIM: el  Todos en Uno.

 

Hinchada desmoralizada y ausente
No hubo una contratación que  le  “empujara” la adquisición o recarga del abono y, lo peor,  después de la décima fecha,  no hubo fútbol que  abarrotara las graderías del Atanasio Girardot, ni aun en los juegos   ante Universidad Católica de Quito,  Sportivo Luqueño, de Paraguay,  el brasilero Santa Cruz ni  el también guaraní Cerro Porteño.

Sin  el  “gancho” del refuerzo ni el aliciente del  fútbol, la hinchada   se ausentó de las graderías del estadio. 22.751  aficionados le dieron la bienvenida al primer juego local del DIM, ante el Envigado, el 12 de julio, como quiera que el  partido   con Atlético Bucaramanga, el del  estreno del título,  se reprogramó para  el 3 de septiembre. Y al último,  en la derrota de cuartos de final ante Independiente Santa Fe, la asistencia fue de 17.160 espectadores que fue, además, el peor reporte  del semestre.

El máximo registro de asistencia  se presentó en el clásico, con 34.349 aficionados

La mayor asistencia en Copa Sudamericana fue  ante Católica (31.793), partido incluido en el abono y la más baja fue con Santa Cruz (15.987).

Si bien es cierto la asistencia  roja disminuyó considerablemente, también lo es  que la hinchada no es responsable de un ausentismo que tuvo sus raíces en  yerros administrativos y técnicos, en el ultrajante fútbol del DIM  y en la humillante apatía de los jugadores.

Si de algo careció  la  feligresía roja en el semestre que termina fue precisamente de estímulo, de alegría y de ilusión. Fue humillada, abochornada, castigada, torturada, menospreciada y maltratada de todas las formas posibles.  Así las cosas,  era utópico, entonces, esperar asistencias  por partido que  se acercaran a  los 40.000 aficionados.  Y sería injusto  hoy,  enjuiciar, juzgar y condenar de abandono  a una  hinchada que   en el transcurso del mismo período de tiempo  no recibió más que desengaños.

 

Conclusión
Entre agosto y noviembre no se cometieron más que errores. Equivocaciones tras equivocaciones,    que ni la vinculación del internacional  centrocampista  Juan Fernando Quintero, en septiembre pasado, logran disimular un poco.

Ahora se  iniciará otro proceso con otro cuerpo técnico y se requerirán algunos nuevos jugadores. Cinco o seis, por lo menos y que sean refuerzos de verdad. Es necesario  recuperar  el fútbol, la fe, el corazón  y la alegría en la tribuna. Es preciso, igualmente,  apaciguar la decepción y la humillación sufrida por  la hinchada y salvar el programa Todos en Uno.

Pero también hace falta el restablecimiento de la resentida  credibilidad del hincha en sus dirigentes y para ello se precisa de  claridad frente a una serie de interrogantes no resueltos y   restauración de los canales de comunicación con la  afición Poderosa, destrozados por un pernicioso mutismo directivo en momentos en que la  fanaticada roja pedía, reclamaba y solicitaba  de las explicaciones  sus dirigentes.

Mi apoyo y respaldo a dirigencia y presidencia  continúa vigente a pesar de los severos cuestionamientos. Confío en que el descalabro múltiple  les  reincorpore a la ruta  de la mesura y la coherencia en  sus ejecutorias.  Es hora de buscar buenos refuerzos para el DIM, de  recuperar su alma, de  reparar los desperfectos en materia de credibilidad y de revitalizar  el Todos en Uno.

Y ojalá no tengamos que soportar nunca  más la llegada de otro dirigente con el cuentecito  ese de “para que vamos inscribir 30 si solo juegan 11”.  Es lo peor que le pudo pasar al DIM.   Es la  bestialidad  más grande que  he escuchado en toda mi vida…!!!
[María Victoria Zapata B.]

 

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Una respuesta a «BALANCE DIM. TODOS PERDIMOS (y 4). María Victoria Zapata B.»

  1. Carlos Alberto Medina Perez
    m / El poderoso de la montaña

    *Las categorías en la Liga Antioqueña
    Un gran error fue disminuir el número de categorías en Liga Antioqueña y traemos un técnico que según se dice una de sus fortalezas en la promoción de jugadores de las mismas. Cuánto hace que no promovemos un gran jugador en nuestro equipo? Desde llegada de estos directivos no se ha consolidado ni uno.
    Carlos Alberto Medina Pérez, hincha del DIM

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