Por Jorge Iván Londoño Maya.
Columnista Cápsulas.

Le correspondió a Nacional “abrir plaza”, tal como decían los taurinos, que a pupitrazo los entraron en vía de extinción; y lo hizo contra el “desconocido” América de Cali, equipo al que no veíamos hacía 120 horas, ante 36.500 hinchas, entre los que se distingue el reconocido y animado grupo de turistas gringos, vestidos con su atuendo verde y blanco. Es que no crean.
El técnico Arias, en reconocimiento a su talento y a los comentarios previos, incluyó en la nómina inicialista a Rengifo al lado de Cardona. Aunque Ospina, días antes había regresado de su convocatoria, fue a Castillo a quien le dieron otra “montadita”; a lo mejor por razones de orden técnico o táctico. El resto de la nómina la completaron los jugadores titulares registrados en la notaría que queda en la calle San Juan.
América, de rojo entero, presentó lo mejor de su nómina, incluyendo al calidoso de Adrián Ramos, a quien ya le llegó la pensión. En la raya el virtuoso Alex Escobar, y en sus audífonos la voz de David González, a quien esta vez los camarógrafos no pudieron encontrar en la tribuna.
Además de la pólvora, como presagio de la alborada, y del polvo verde y blanco de extintores, reaparecieron los cansones rollos de registradora, que para lo único que sirven es para demorar el inicio del partido y enredar a los jugadores.
A las órdenes de Carlos Ortega comienza el partido. A los 5 minutos incursión de peligro de América, que no fue gol por una “enguaralada de Ramos. De ahí en adelante Nacional se apropia del partido con sus parejitas de baile, para enfrentar la defensa de cinco y el medio campo de cuatro que pararon “los diablos”.
Nacional copa espacios y crea llegadas, pero sin asustar a Soto, que desde el primer balón que toco, mostró las intenciones de tomarse el partido con toda la calma del caso. Una llegada de Marino que terminó en tiro de esquina, y un potente y bien dirigido tiro de Rengifo que puso a prueba la marca de los guantes, fueron las más claras opciones de Nacional. Morelos insistía por todos los medios, pero nada le salía; eso sí, la amarilla la tiene clara, y se la ganó por defender al sardino Camargo; con esa ajustó la cuarta.
La buena cantidad de tiros de esquina a favor del verde, son muestra del constante ataque; tiros escriturados a Cardona o Rengifo. A propósito, ¿Cuándo se acabará ese mal endémico de los abrazos, agarrones, sujeciones, manoteos, empujones y picos, en los cobros de tiros de esquina?

Se termina el primer tiempo, propicio para recrear la vista con dos goticas de colirio Miss Universe; certamen que en ese momento llegaba a su fin con la ceremonia de coronación; y para entrar en zona de alimentación con unas deliciosas papas rellenas, hechas por Marta con la clásica receta de nuestras abuelas.
El segundo tiempo comienza con los mismos once del verde, y con la misma tónica, aunque se ve al América más decidido al ataque. Nacional insistía con centros a diestra y siniestra, con los tiros de esquina, con llegadas por el centro, con el cobro de tiros libres pero con laboratorio de quinto de bachillerato.
Como dicen los comentaristas, el partido se “destraba” al minuto 73, con pase milimétrico de Marlos Moreno, que había entrado minutos antes, y que Matheus, ahora si el nuestro, capitaliza con soberbio cabezazo para marcar el único gol del partido.
América arremete en busca del empate, pero sin dirección en los tiros al arco, mal que igualmente se le pegó a los arietes verdes; en una de las arremetidas finales de equipo escarlata, se presenta una descoordinación entre Simón García y Harlen Castillo, que da pie para una mutua recriminación. Por fortuna, la ventaja se sostiene con el golazo de Uribe, quien salió como figura del partido. Rengifo termina en el banco con hielo sobre su pie izquierdo.
Partido bien planteado por ambos equipos. América aprendió de las goleadas anteriores y tomó las precauciones necesarias, lo que limitó el accionar de la buena producción de Nacional. Un resultado corto, pero suficiente para un comienzo halagador, que ubica al Rey de Copas como primero de su grupo; a dos puntos del Tolima en la reclasificación, y en espera del tremendo clásico paisa este domingo, en el que Medellín oficiará de local.
¿Será que repetimos papas rellenas?





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