Por Luis David Obando López
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* ¿Será que podremos disfrutar tanto del juego en la cancha como de la posición en la tabla?
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Como en la tonadilla infantil, todos tomados de la mano damos vueltas y cantamos con alegría mientras esperamos el mejor momento… lo malo es que en el juego de la“rueda, rueda” el momento culmen es la caída final. En el caso del Atlético Nacional ya van tres juegos de muestra y las cosas marchan así, todavía como a la expectativa, a ver si en algún momento el equipo da la sorpresa y empieza a jugar como sus hinchas quieren, y así gustar y también ganar.
Personalmente reconozco que al equipo ya se le nota la mano del nuevo DT, especialmente en el equilibrio en defensa y el manejo de los ritmos del partido. Macnelly llegó en buena forma y con su sobrio estilo ya está mostrando como es que se distribuyen los balones en el verde. Pero hasta ahora nos quedamos en destellos, con apenas los fogonazos de tres goles en igual número de efectivos cambios de ritmo, sin la seguridad de una luz continua y brillante que alimente las esperanzas de que este semestre se retomará la senda de las estrellas.
No abrigo muchas esperanzas de que no sea más que una luz tenue: la historia muestra que los equipos de Reinaldo Rueda suelen ser ordenados y hasta rendidores, pero con el ánimo y el “sabor” como asignatura en deuda. Tal vez no sea muy de esperar que la retina encuentre dosis de picante o picardía que despierten el “¡oohhh!” de entusiasmo y admiración antes del grito de gol. No hay que mentirse: no estamos ya en tiempos de Olmedo, de Cueto, Herrera o Alexis, en cuyos pies cualquier jugada podía convertirse en pincelada.
Ahora respiramos tiempos de efectividad, y tal vez eso sea lo que se le pueda pedir al Verde por estos días. Que el orden en defensa haga buena transición en el medio, y pase por un direccionamiento cortante de Mac10 a uno de sus socios de adelante que defina bien y termine en celebración. Y que eso se repita una y otra vez, partido tras partido, y el equipo vaya sumando de a tres para no sufrir en la clasificación y mucho menos en las instancias finales.
La emoción hoy pasa por los resultados, y estos para Rueda provienen del orden, no de la estética, por mucho que ambas condiciones no sean mutuamente excluyentes. Pero esa fue la elección de los dirigentes (en realidad le apuntaron a eso desde que pensaron en Osorio), y el duelo del toque habrá que hacerlo hasta que llegue otro Maturana que despierte ese muerto.
Por el momento, habrá que ver cómo se estabiliza la línea ofensiva hasta llegar a que la fórmula se traduzca en goles, como el fútbol manda. Habrá que ver también cómo funciona la máquina sin Torres, porque en todos los partidos no podrá estar, por mucho que ahora la rotación no mucho se estile (¡por fortuna!). De pronto, quién quita, hasta haya sorpresas y el Nacional vuelva a jugar de tal manera que vuelva a dar gusto corearle olés en el estadio. Mientras ello ocurra, sin ser conformistas, habrá que disfrutar más de la posición en la tabla que del juego en la cancha.
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Extratiempo. Hace ya un mes que “ya casi” estaba lista la opción de volver a ver el fútbol colombiano por UNE. Los bombos y platillos del anuncio ya se acallaron, y el silencio actual hace pensar que pasará al menos otro semestre sin que los abonados de la empresa paisa de telecomunicaciones podamos tener en las pantallas lo que nos gusta, no lo que nos ponen (o sea, lo que nos toca, a pesar de que el pago corre por cuenta nuestra).





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