Capsulas de Carreño

A Nacional se le estalló una llanta.

Una pésima presentación de Nacional ante un Pasto que trancó puertas, que fue atrevido, y sobre todo, un señor campeón en perder tiempo. El gol del empate pastuso fue un regalo con moño y tarjeta incluidos por cuenta de Sebastián Gómez. Foto @Dimayor.

Por Jorge Iván Londoño M.
Columnista Cápsulas.

 

Todo estaba dado para llegar a los diez partidos ganados en forma consecutiva;  para seguir comandando la tabla de reclasificación; para ser el primer equipo clasificado al octagonal; para darle continuidad al 93,3% de rendimiento; para seguir engordando las estadísticas y hasta para devolver a casa los 20.000 aficionados apostados en el estadio, con  cara de satisfacción y el chuzo de res con papita criolla de cachucha; el de siempre.

 

Pero a Nacional se le estalló una llanta, suficiente para jugar el peor partido hasta el momento.  Equipo negado, errático, perdido y generoso a morir en los malos pases y en los centros a las nubes. Para ajustar, el gol del empate pastuso fue un regalo con moño y tarjeta incluidos, nacido de una de esas apresuradas y alocadas salidas con el balón, tan repetitivas  que ya nos sacaron callo.

 

Los chachos de la película esta vez brillaron pero por su opaco juego. Andrade centro y pase a Guzmán, uno con opción de gol y el otro que dio lugar a la pena máxima, más  la fuerte tirada de la botella contra el piso cuando lo sustituyeron.

 

Duque excepcional en el cobro de la pena máxima, hasta con dosis de venganza, pues el portero Cabezas lo azuzó al mejor estilo Emiliano Martinez, aquel portero argentino que nos “sicosió” en la Copa América, en la definición desde el punto penal.

 

Guzmán hizo lucir a Cabezas al sacarle con una acrobacia de retro, digna del Circo Egred Hermanos, un balón que iba al fondo de la red, y la jugada del penal, de resto cero pollito. Dorlan solamente un disparo calibre 9 mm que Cabezas rechaza a puño limpio, y la mostrada de la camiseta con el número 100, equivalente a los partidos jugados con Nacional, entregada por el “presi” en los actos protocolarios.

 

Candelo nos repitió sus centros rompe luminarias. Banguero volvió a ser el Banguero de Nacional. No recuerdo haberle visto algo bueno a Baldomero y Gómez con la garra y actitud, lástima el pecado mortal para el empate.

 

Bueno, esto pasa hasta en las mejores familias. Esperemos que conclusiones sacan los  jugadores y el cuerpo técnico de esta mala, mala no, pésima presentación, ante un Pasto que tranco puertas, que fue atrevido, y sobre todo, un señor campeón en perder tiempo, con la complacencia de un árbitro que muchos no conocíamos, y que gracias a Dios no nos lo presentaron.

 

Lástima haber perdido esta oportunidad, pero no contábamos con esta estallada de llanta. Queda otra semana completa para comprar una nueva, para ser estrenada en el próximo partido contra el Pereira, otro hueso duro de roer.

 

“No hay dicha completa”.

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Un comentario

  1. luz Teresita Londoño

    28 septiembre, 2021 at 10:10 am

    POR COMENTARIO DE JORGE IVÁN LONDOÑO
    Jorge excelente análisis de lo presentado en la cancha por los dos equipos. No se quedó nada en el tintero.Gracias por compartirlo.
    Luz Teresita Londoño

    Envigado

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