
Por Luis Felipe Gómez Isaza. //
Columnista Cápsulas. //

Ahora sí entiendo por qué somos así; siquiera me trajo por acá. Luego de terminar el periplo ecuestre por Andalucía y sus playas, me comentó en un estado de feliz conclusión el Mellizo Agudelo.
Cada año por este tiempo traigo cabalgantes y turistas a un recorrido a caballo y a las fiestas que en honor a él se le rinden en este lugar de España.
El Al-Ándalus fue un estado dentro del reino español entre los años setecientos y mil cuatrocientos noventa y dos. Allí se fundieron el moro, el romano etrusco, el celta y también los africanos traídos contra su voluntad desde el África más lejana, y ese mestizaje también llegó a América y también se mestizó con los precolombinos que habían venido desde la Polinesia y, después de quinientos años, aquí vamos, buscando quien interprete tanta pasión y pensamiento creativo.
Las sociedades producen lo que son y sienten, la violencia, la desidia, el emprendimiento, la construcción de valores, en fin, a eso se llega una vez la consciencia sintoniza con el ser que habita un espacio. Y el futbol no se aleja de eso. Lo que vive la sociedad, lo vive el futbol y lo expresa el futbol. Tenemos habilidosos y potentes jugadores, mezclas de todas las razas y etnias humanas en su mejor expresión deportiva, pero no tenemos y desafortunadamente no hemos tenido el factor mental ni organizativo que aglutine y encauce los buenos resultados.
Lorenzo, entrenador argentino que dirige nuestra selección, ha convocado una prelista de cincuenta jugadores con variados matices y bondades. Me sorprendió convocando a Rengifo y volviendo a llamar a Córdoba o a Borré llamando para el arco a David Ospina, que aunque tuvo su momento de gloria, ya está de colgar guantes. Tampoco debió convocar a James y siquiera no llamó a Falcao pero se le ocurrió llamar a Santiago Arias. Lo que menos entiendo es por qué llama personajes de la calidad personal de Villa, un muy buen jugador pero una persona compleja, ese solo ingrediente le puede vinagrar el resultado.
Entiendo que son ciclos y este va de cierre, y él se va a ir con él; entiendo que su punto más alto llegó en la Copa América y la perdió, quedamos apeados de la gloria. Colombia tiene todo el potencial para ser, pero infortunadamente, como su sociedad no sabe que existe, solamente va y posiblemente no sabe ni para dónde.
La mezcla de jugadores con potenciales diferentes es una clave para el éxito que ya entendieron la selección francesa y la española a grato ejemplo. La inclusión y la articulación de facultades facilitan la convivencia y el éxito. Lorenzo y directivos todavía no entienden la compleja ecuación, nosotros tenemos la frescura de las gambetas, la inteligencia, la fuerza, la velocidad, pero no la mente, y el director de la orquesta debe saber no solamente ejecutar música y articular, sino convocar a sus ejecutantes en los tiempos adecuados. Quedan la suerte y la fe. Ojalá esté muy equivocado.





Haz un comentario